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La NRA y su “problema con las mujeres”

La Asociación Nacional del Rifle de los EE.UU. (NRA, por sus siglas en inglés) es un grupo de presión en favor de los fabricantes de armas, personas que obtienen sus ganancias de la venta de armas que aumentan la tasa de mortalidad por violencia doméstica en un 500%, lo que se traduce en que 46 mujeres al mes, en los Estados Unidos, reciben heridas mortales de armas de fuego disparadas por aua anteriores o actuales parejas. Como era de esperar, la NRA también tiene un "problema con las mujeres”: éstas no sólo favorecen sistemáticamente el control de armas, sino que además encabezan una de las fuerzas más formidables que se ha levantado contra la NRA en los últimos años, “Moms Demand Action” (Madres demandando acción contra las armas), quienes recientemente han unido fuerzas con la millonaria organización de Michael Bloomberg, “Alcaldes contra las Armas Ilegales”, para formar “Cada Ciudad por la Seguridad de las Armas”. Mientras tanto la ex congresista Gabby Giffords, sobreviviente ella misma de la violencia armada, se ha puesto en marcha recientemente una gira por nueve estados llamada 'Proteger a Todas las Mujeres', dirigido a la "mezcla letal" de las armas y la violencia doméstica.

Sin embargo, hay algo incómodo sobre estas iniciativas desde una perspectiva feminista, y no sólo por el hecho de que Gabby Giffords en realidad ha encasillado la violencia armada contra las mujeres como un asunto de “tenencia responsable de armas”, lo que es reductivo, por decir lo menos. La retórica de la “protección de las mujeres” también puede ser fácilmente adoptada por los autoproclamados “propietarios responsables de armas”, por propietarios de armas en general y por promotores cuyo respeto por las mujeres es cuestionable, como lo demuestra el virulento discurso misógino del comediante de la NRA Kurt Schlichter sobre la fundadora de Moms Demand Acción, describiéndola como una esposa castradora, por querer interferir con el imperativo masculino y marital de “defender a sí mismo, su familia y su comunidad”. Con anterioridad, la NRA también la acusó de ser un fraude, al referirse a sí misma como una "ama de casa" cuando de hecho es una empresaria exitosa. Aunque sin llegar a decir explícitamente que las mujeres deben ser amas de casa, no se necesita leer mucho entre líneas para ver que la NRA considera, no obstante, que esta mujer en particular se ha excedido en el lugar que le corresponde dentro de la casa que su marido debe proteger.

Sin embargo, debemos preguntarnos por qué las mujeres de “Moms Demand Action” consideraron que necesitaban presentarse como madres / dueñas de casa: ¿es ésta la única manera en que los estadounidenses pueden concebir a las mujeres como merecedoras de seguridad – para ellas o para sus hijos. Si tal es el caso ¿debe esta seguridad manifestarse siempre como la protección de un otro – ya sea la protección de un marido o del estado masculinizado?

Irónicamente, en el pasado la NRA impulsó una línea a primera vista mucho más avanzada sobre la seguridad de las mujeres, aunque tristemente carecía de bases en la realidad. El año pasado, una nueva comentarista de noticias de la NRA, Natalie Foster, escribió un artículo llamado “Armas de Fuego y Feminismo: Mujeres de Armas y Armas de fuego para las mujeres”, blandiendo el tema de que las mujeres necesitan armas con el fin de defenderse de la amenaza omnipresente de la violación y otras formas de violencia machista frente a las cuales están en riesgo, mientras al tiempo toma el argumento de que los "individuos" que cometen crímenes violentos – dentro de los cuales los delitos con armas de fuego ciertamente caen y como incluso de Foster no puede negar - son una minoría desquiciada, ignorando por completo el hecho de que las armas poseídas por mujeres con frecuencia son usadas en contra de las propias mujeres.

La idea de que podría haber un mundo sin esta omnipresente -pero al parecer completamente individualizada- amenaza para las mujeres, por supuesto, no encuentra espacio en el esquema de la NRA, que debe crear una "necesidad" para el producto de sus financistas y, en el proceso, naturalizar la idea que las mujeres siempre necesitan la protección de alguna parte, ya sea por cuenta propia o con el arma de su marido. Así, las mujeres se convierten en daños colaterales en nombre de la línea de fondo de esos financistas, ya que son expuestas al riesgo de una violencia que lamentablemente es muy habitual, pero exacerbada por la presencia de armas de fuego - particularmente la suya o la de sus maridos- y también a vivir con la violencia que significa estar obligadas a vivir con el temor a la violencia.

Mientras la NRA y el interés de sus financistas en la perpetuación de la violencia no sean expuestos, hay pocas esperanzas de romper el círculo de la violencia, aunque un lugar para empezar podría ser alejarse de la retórica de cómo proteger a “mujeres y niños” de su existencia, hacia cómo hacemos para evitar su instilación en hombres y niños, ya que son los hombres y los niños quienes mayoritariamente cometen (actos de violencia). Hacer campañas dirigidas contra la “glamorización” masculinista de la violencia, en particular de la violencia armada, lograría también, de por sí, exponer la verdadera falta de interés de la NRA en la seguridad de las “mujeres y niños”, pues sería el tipo de campaña que ellos tratarán de socavar. Apelar a la imagen de las mujeres vulnerables acurrucadas en sus casas, por el contrario, hace un flaco favor a las mujeres - de hecho, deberíamos preguntarnos por qué esta imagen tiene tanto atractivo, y la respuesta probablemente sería "misoginia". Y también puede ser apropiada con demasiada facilidad para los fines de quienes se aprovechan de esta situación.