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Acción directa noviolenta en evento de comerciantes de armas

Wendy Horler

El 29 de enero los comerciantes de armas nuevamente realizaron una cena social, esta vez fue en el London Hilton, quizás porque nuestras instituciones nacionales como el Museo Imperial de la Guerra, la Galeria Nacional o el Museo de Historia Natural ya no los quieren recibir.

Después de lo sucedido el 29, es posible que el London Hilton tampoco los quiera de nuevo.

Doce de nosotrxs nos reunimos para tratar de denunciar la indecencia de lo que estaba sucediendo en el hotel, y aunque lo digo yo misma, creo que lo hicimos bastante bien.

El primer acercamiento fue el gran lienzo de CAAT (campaña contra el comercio de armas) en la entrada y un pequeño grupo dando volantes. ¡Muchas respuestas de invitados irritados! Realmente no quieren saber lo que pensamos de ellos.

El segundo acercamiento mostró algo nuevo. Por primera vez se les pidió a las personas mostrar su "invitación" para entrar. Esto no ha sucedido en cenas anteriores, creo que es un tributo a éxitos pasados, que estamos haciendo sentir nuestra presencia. De todas formas, lxs activistas se escabulleron y pasaron a la seguridad en las escaleras, y subieron hasta la recepción principal donde fueron paradxs por otra persona de seguridad. Una de las activistas se puso a gritar mientras la otra logró pasar y empezó a distribuir volantes. Por supuesto que les pararon, pero las activistas hicieron una condenación verbal de lo que estaba sucediendo en la cena, mientras la seguridad trataba de sacarles.

La tercera incursión fue por los ascensores, logrando evadir la seguridad y entrando como invitadas hasta que las personas fueron llamadas al comedor. Cuando la mayoría de las personas se habían sentado, una de ellas se subió al escenario y cuando estaba a punto de dar su discurso, la detuvo seguridad, que a esta altura estaba alerta y ambas mujeres de mediana edad fueron sacadas rápidamente por los efectivos de seguridad.

El último acercamiento fue reagruparse y entrar al hotel pidiendo hablar con su administrador, sobre la decisión del hotel de ofrecer una cena para el comercio de armas. El administrador no estaba con intenciones de vernos ni tampoco seguridad nos quiso dejar pasar, pero cuando se dieron cuenta que no nos íbamos a ningún lado hasta que el hablara con nosotrxs, pudimos presentar nuestras quejas en persona.

Esto fue bien preocupante para las personas del evento, ya que sabemos sobre sus eventos, podemos pasar seguridad, podemos expresar nuestro indignación. Estoy segura que se convencen a si mismos que “no es importante”, pero ciertamente se están irritando - lo cual es bueno. ¡Sigamos en lo mismo!

http://blog.caat.org.uk/