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La guerra en India central, ¿es una guerra de recursos para conseguir metales para armamento?

Felix Padel

Ratan Tata despega en un avión de combateRatan Tata despega en un avión de combateHay una gran cantidad de evidencias que señalan que el comercio de armas es el epicentro de la corrupción, y que alimenta los conflictos en todo el mundo. El excelente nuevo libro de Andrew Feinstein, The Shadow World (2011, revisión de Padel 2012) lo muestra claramente. Menos examinada está la centralidad de la industria armamentística en la economía global, los vínculos de la industria con la minería, y sus extraordinarias emisiones de gases de efectos invernadero. Por mucho que limitemos nuestra huella de carbono individual, ¿servirá para algo si no reducimos nuestras guerras?

Desde 2005, las áreas tribales del centro y este de la India se han sumergido en un guerra lenta entre maoistas y fuerzas de seguridad. En el origen de esto, y un factor clave para el reclutamiento maoista en estas áreas, está el desplazamiento de millones de adivasi (pueblos originarios o indígenas) de su tierra y base de recursos. Los líderes en ambos bandos no son tribal, pero la infantería sí que lo son mayoritariamente. En el bando maoista, el motivo es la rabia por las múltiples injusticias, y en el de las fuerzas de seguridad mediante el sistema de SPOs, Oficiales especiales de Policía. El reclutamiento de adivasi como SPOs por un salario bajo en una zona donde están creciendo las cifras de parados desplazados es una receta para la guerra civil. La malnutrición entre los adivasi y los dalit, según las estadísticas oficiales sobre nutrición de la India está por encima del 50%.

Los vínculos entre las compañías mineras indias y los fabricantes de armas son bien conocidos. Por ejemplo, Nalco (National Aluminium Company) tiene estrechos lazos con las plantas de aeronaves militares dirigidas por HAL (Hindustan Aeronautics Ltd), y Balco (Bharat Aluminium Company) ha tenido un contrato como proveedor del programa misiles nucleares indio, probablemente heredado de Vedanta. (1) En enero de 2007, se redactó un acuerdo para la colaboración entre India y Rusia para la fabricación de misiles BrahMos, aptos para transportar cabezas nucleares. El objetivo del contrato es vender "unos 1.000 misiles en un futuro cercano a clientes en India, Rusia y otros países aliados". (2) El presidente de la India, Abdul Kalam, que trabajó en el programa de misiles nucleares de su país, dedica espacio en su libro India 2020 (Kalam y Rajan 1998) a subrayar la importancia de que la India desarrolle aleaciones de aluminio-litio para no quedarse atrás en la carrera armamentística.

El increíble aluvión de nuevos contratos de minería firmados por los gobiernos de los estados de Orissa, Chhattisgarh y Jharkhand entre 2000 y 2005 vinieron acompañados con acuerdos entre compañías mineras indias y fabricantes de armas internacionales. El símbolo más fuerte de ello fue una foto en la portada de los periódicos indios del 8 de febrero de 2007 en la que aparecía Sir Ratan Tata, jefe del grupo Tata, sentado en la cabina de un F-16 listo para volar, sonriendo de oreja a oreja como un maníaco. Ese fue el emblema del acuerdo firmado por Tata y HAL con Lockheed para fabricar componentes para este avión, y cobró vigor a la vez que Tata adquirió Corus (British Steel), Landrover, y Jaguar.

Tal vez nada define mejor la distinción entre país "desarrollado" y país "en vías de desarrollo" que la extensión de su industria armamentística: los países "desarrollados" son básicamente los países clave que tienen la fabricación y venta de armas en el centro de sus economía. Así que en la perversa lógica del poder y la influencia mundial, tal vez tiene sentido la apuesta de la India por trepar en la jerarquía global mediante una rápida expansión de su industria armamentística.

El problema está en que esto supone un coste terrible para miles de pueblos cuya forma de vida ha estado básicamente en armonía con la naturaleza desde el inicio de los tiempos. Más de 600 aldeas adivasi ha sido arrasadas por Salwa Judum (una milicia tribal creada para combatir a los maoistas en Bastar, en el sur de Chhattisgarh) en los dos años pasados desde su creación a mediados de 2005, creando al menos 200.000 refugiados. Bastar es (o era) la principal área tribal de la India. Sus Muria Gond y otras tribus han desarrollado un estilo de vida basado en la sostenibilidad a largo plazo y una extraordinaria belleza. Para quienes conocen estas culturas, las atrocidades que están teniendo lugar allí en los últimos 7 años son un descenso a los infiernos para los que menos lo merecen. Una masacre reciente en el pueblo de Sarkeguda, cerca de Bijapur (distrito de Dantewada), por lo menos ha atraído una atención mayor sobre la situación en la que asesinos de uniforme cometen crímenes terribles con impunidad, y los habitantes de las aldeas no tienen la mínima esperanza de obtener justicia. Diecinueve adivasi fueron asesinados la noche del 28 de junio, cuando unos 800 policías armados de la CRPF (Central Reserve Police Force) se concentraron en un área entre tres aldeas, donde se estaba celebrando una reunión sobre una próxima feria agrícola. Fuentes de la CRPF afirman que fueron tiroteados , y 6 jawan fueron heridos (algunos hablan de fuego amigo), y que algunos de los muertos eran "maoistas convencidos". Como resultado de ello, el primer ministro de Chhattisgarh y el ministro indio del interior elogiaron a la CRPF por su valentía. Grupos de derechos humanos y periodistas han desmentido cada detalle, mostrando que esa gente había vuelto a pueblos cercanos a un campamento de la CRPF, que había sido arrasado por Salwa Judum y concienzudamente reconstruido, y que los cargos contra algunos habitantes de la zona sean falsos con mucha probabilidad. (3)

El ministro indio de Asuntos Tribales, Kishore Chandra Deo, ha descrito esta masacre como un "falso encuentro". Esto se une a una deplorablemente larga lista de "falsos encuentros" bien documentados. En muchos sentidos, el conflicto de la "Operación Greenhunt" maoista es una guerra de "bandera falsa", que enmascara una guerra por los recursos. Los maoistas y las fuerzas de seguridad/compañías mineras comparten una ideología basada en el poder de arriba a abajo, el sacrificio de la vida y valores materialistas: nadie impuso de manera más cruel que Mao la producción del acero, y los adivasi de Bastar habían conseguido resistirse a las nuevas minas de mineral de hierro y las fundiciones de acero con un éxito considerable hasta que los maoistas socavaron su liderazgo tradicional.

Por toda India central, movimientos indígenas contra las nuevas minas y fundiciones, que implican desplazamiento forzado y ecocidio, se convierten en blancos con la excusa de la infiltración maoista. Es el caso de Kalinganagar, donde los adivasi que protestaban contra una nueva fundición de acero de Tata fueron muertos a tiros en enero de 2006; en la región de Narayanpatna, en el sur de Odisha, donde
una organización llamada Chasi Mulya Adivasi Sangha, que articula la oposición a unas nuevas minas de bauxita en la cumbre de una montaña así como invasiones masivas de tierras adivasi, fue despiadadamente eliminada después de que los maoistas la apoyaron públicamente; en la selva de Saranda en el sur de Jharkhand, donde recientes acuerdos par nuevas minas de mineral de hierro fueron precedidos por una invasión masiva con el objetivo de expulsar a los maoistas; en la inmensa selva de Abhujmaar en Bastar, hogar de de los Hill Mara Gond, que han conservado un estilo de vida armónica, destrozado por la invasión de 3.000 CRPF, que informaron de varios "encuentros fatales" mientras buscaban refugios de maoistas; y en en decenas de otras áreas clave.

Khandadhara, una cordillera montañosa en el norte de Odisha, hogar de la tribu Paudi Bhuiya, es el escenario de un épico aunque poco conocido conflicto por los recursos: Paudi Bhuiya han sido expulsados fuera de la selva en grandes cantidades con el peregrina excusa de que su ancestral práctica de cultivo rotatorio destruye la selva, mientras que una turbia empresa llamada Kalinga Commercial Corporation está rompiendo ya objetivos de producción desnudando montañas completamente, arrasando sus selvas con minas de hierro y manganeso, cuyo mineral ya está siendo exportado en grandes cantidades a China y Corea del Sur (Mukherjee 2012).

En Kalinganagar y otros lugares conflictivos, la policía a menudo se comporta como si fuera un ejército privado que protege a las empresas mineras, constructivas y de energía para que tomen posesión de las tierras de los agricultores. En una época de crecientes conflictos por todo el mundo, la "riqueza mineral" se convierte en la piedra angular del valor financiero, como el recurso básico para librar la guerra.

La ironía es que los habitantes de las aldeas con sistemas de cultivo basados en principios altamente desarrollados de sostenibilidad a largo plazo están siendo desplazados en nombre del "desarrollo". ¿Podrán desarrollarse los seres humanos más allá del estadio primitivo en el que estamos atascados, de sobreexplotación de los recursos de la Tierra y de resolver las disputas mediante la guerra y las atrocidades?

Notas
1. The Telegraph, Calcutta, 2 marzo 2001
2. The New Indian Express, Bhubaneswar, 30 enero 2007.
3. ‘Story of an Op Lost’, y ‘Factual Inconsistencies’, Outlook 16 y 23 de julio 2012, en http://www.outlookindia.com/article.aspx?281550 y http://www.outlookindia.com/article.aspx?281691, entre otros muchos artículos publicados sobre este encuentro.
Feinstein, Andrew 2011. The Shadow World: Inside the Global Arms Trade. London: Hamish Hamilton.
Kalam, A.P.J. y Y.S. Rajan 1998. India 2020: A Vision for the New Millenium. Penguin.
Mukherjee, Madhusree 11 junio 2012. ‘The death of a waterfall’, Outlook, en http://www.outlookindia.com/article.aspx?281092
Padel, Felix 22 septiembre 2007. ‘A Cry against the Hidden War: Bastar’s Civil War’, en Tehelka magazine, en http://www.tehelka.com/story_main34.asp?filename=cr220907A_CRY.asp
_____ Febrero 2008. ‘Mining as a Fuel for War’, en The Broken Rifle, nº77 p.1, en http://www.wri-irg.org/node/3576
_____ Noviembre 2010. ‘Deconstructing War on Terror’, Radical Anthropology, nº 4, en http://www.radicalanthropologygroup.org/old/journal_04.pdf
_____ 7 abril 2012. ‘Epicentre of Corruption’: revisión de Feinstein 2011, Economic and Political Weekly, vol.XLVII nº 14, en http://www.theshadowworld.com/media/203-epw-review.pdf