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Especulador del Mes: L-3 Communications

L-3 ha pasado de ser un variopinto grupo de negocios que se creó como empresa derivada de Lockheed Martin en 1997 a una empresa de 14 millones de dólares y uno de los principales contratistas militares. Produce una amplia variedad de productos electrónicos de alta tecnología y servicios de comunicaciones, no sólo para el Pentágono sino también para agencias de inteligencia estadounidenses. No todos sus servicios son alta tecnología: su filial MPRI, adquirida en el año 2000, es uno de los proveedores de los controvertidos servicios de seguridad privados en lugares como Irak. Con la adquisición en 2005 de Titan Corp., L-3 se adentró en el negocio de proporcionar traductores que asistan a las fuerzas estadounidenses en zonas de guerra y por lo tanto se vio implicada en el escándalo del maltrato a prisioneros en la prisión iraquí de Abu Ghraib donde supuestamente los traductores contratados por Titan participaron en las interrogaciones.

Historia

Los orígenes de L-3 fueron en una empresa llamada Loral Corp., que apareció a finales de los años 80 con una serie de adquisiciones como Goodyear Aerospace, Ford Aerospace, el negocio de misiles de LTV y la unidad de Sistemas Federales de IBM. Dirigida por Bernard L. Schwartz, Loral estaba engullendo un montón de negocios militares en una época en la que muchas empresas estaban abandonando este campo, que estaba cada vez más dominado por un puñado de actores importantes. En enero de 1996, el más importante de esos actores, Lockheed Martin, ofreció más de 10.000 millones de dólares por la compra de la mayoría de Loral.

Al año siguiente, Frank Lanza, un ejecutivo que se convirtió en el jefe de la electrónica de defensa de Lockheed tras la fusión, convenció al Presidente Augustine de Lockheed de crear una filial de diez negocios de tecnología de comunicaciones dirigida por Lanza. Esa empresa se llamó L-3 Communications, la L haciendo referencia a Lanza, al presidente Robert LaPenta y al banco de inversión Lehman Brothers, un gran inversor en esta nueva empresa.

L-3, que se hizo pública en 1998, siguió una estrategia parecida a la utilizada por Loral – crecimiento a través de la compra de divisiones de las que se estaban deshaciendo los principales contratistas militares e independientes. Aunque estas adquisiciones eran de un tamaño modesto, el volumen de acuerdos ayudó al rápido crecimiento de L-3.

A partir de 2002 L-3 se volvió más ambiciosa. En enero de ese año anunció su primer acuerdo de diez dígitos – la compra de Raytheon Aircraft Integration Systems por 1.100 millones de dólares. En junio de 2005, L-3 anunció sus planes de adquirir Titan Corp por 2.000 millones de dólares lo que supondría su entrada en el ámbito de los servicios de inteligencia privados además de contratación de informática federal. Sin embargo también supuso que se relacionase a L-3 con la controversia del papel que jugaron los traductores de Titan en el maltrato de los prisioneros en la prisión iraquí de Abu Ghraib. En un principio Titan iba a fusionarse con Lockheed Martin, pero un escándalo de soborno externo empujó a Lockheed a acabar con el acuerdo. Como resultado de la fusión, L-3 se convirtió en uno de los diez principales contratistas federales.

Tras la muerte del jefe ejecutivo, Frank Lanza, en 1996, se especuló sobre la posibilidad de que L-3 fuese engullida por uno de los otros gigantes contratistas militares. Sin embargo L-3 lo evitó, así como evitó un juicio en relación con la admisión de opciones sobre acciones con fecha anterior a la real. En cambio L-3 sufrió un contratiempo importante cuando la armada estadounidense, según parece como reacción a la controversia surgida por el papel de Titan en Abu Ghraib, rechazó la oferta hecha por L-3 para ofrecer traductores en Irak por 4.600 millones de dólares, puja que al final se llevó DynCorp International. Sin embargo, a finales de 2007 un juez federal desestimó una demanda civil contra Titan llevada a cabo por prisioneros de Abu Ghraib.

Información financiera

Así es como L-3 describe sus cuatro sectores de negocio:

C3ISR:

Los negocios en el sector C³ISR de L-3 proporcionan productos y servicios para el mercado internacional de ISR, especializándose en sistemas de inteligencia de señales (SIGINT) e inteligencia de comunicación (COMINT). L-3 dota al caza con la habilidad única de obtener y analizar señales electrónicas desconocidas desde centros de mando, nodos de comunicación y sistemas de defensa aérea para la concienciación y respuesta en tiempo real. Las tecnologías de L-3 conectan una variedad de sistemas de comunicaciones aerotransportados, espaciales, terrestres y marítimos que proporcionan una funcionalidad de transmisión, procesamiento, grabación, monitorización y diseminación. Además, L-3 proporciona sistemas C³ y sistemas de comunicaciones seguros y con una gran velocidad de traspaso de datos y equipamiento militar y para otras aplicaciones ISR del gobierno de EEUU y gobiernos extranjeros, además de proporcionar servicios de inteligencia y logística, entre otros para el Departamento de Defensa (DoD) y agencias de inteligencia estadounidenses.

Servicios gubernamentales:

El sector de Servicios Gubernamentales de L-3 proporciona una gama completa de sistemas de comunicaciones, servicios de ingeniería, de informática, de entrenamiento y enseñanza, sistemas y servicios de entrenamiento en puntería, servicios de inteligencia de apoyo y análisis. Estos servicios son vendidos sobre todo al DoD, a las agencias de inteligencia del gobierno estadounidense y aliados extranjeros. (MPRI es parte de este sector.)

Modernización y mantenimiento de aviones:

L-3 ofrece servicios de modernización de aviones, sistemas de integración y servicios de apoyo de ciclo vital a productores de aviones tácticos y marítimos de todo el mundo. L-3 es también un proveedor líder de apoyo logístico y mantenimiento del ciclo vital para más de 4.000 aviones gubernamentales incluyendo 1.600 aviones de entrenamiento militar.

Productos especializados:

L-3 posee la gama más amplia de electrónica, aviación, océano y propulsión, telemetría, microondas, SATCOM y antena, sensores electro-ópticos e infrarrojos, precisión, simulación y entrenamiento, productos de seguridad y detección y productos navales y de control para aire, mar y tierra así como aplicaciones espaciales en la industria de defensa.

Crímenes corporativos

L-3 Communications se describe a sí misma como “un contratista principal en Comando, Control y Comunicaciones, Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (C³ISR), Servicios Gubernamentales, Modernización y Mantenimiento de Aeronaves (AM&M) y con la más amplia base de Productos Especializados en la industria.” La empresa recibe el 74 por ciento de sus ingresos del Pentágono y otro 6 por ciento de otras partes del gobierno federal, incluyendo las agencias de inteligencia. El resto proviene de gobiernos extranjeros (7%) y clientes comerciales (13%).

L-3 juega además un papel importante en el mercado de seguridad nacional, con productos como los sistemas de detección de explosivos, radares marítimos y sistemas de monitorización, controladores de carga, detectores de minas, sistemas de video-vigilancia, cámaras de imágenes térmicas, miras de armas para mantener el orden y sistemas infrarrojos de vigilancia.

Los principales problemas de responsabilidad corporativa de L-3 fueron los heredados a raíz de la compra de Titan Corp.: un caso de soborno extranjero y la relación con el escándalo de la prisión de Abu Ghraib.
El caso de soborno incluía pagos para apoyar la reelección del presidente Mathieu Kerekou de Benín en 2001, donde Titan estaba involucrada en la construcción de un sistema de telecomunicaciones. En 2005 Titan pagó 28,5 millones de dólares para liquidar los cargos bajo la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero.

En 2004, antes de la compra de Titan por L-3, una investigación del ejército sobre los abusos en Abu Ghraib (que fueron denunciados por primera vez por Seymour Hersh en el periódico The New Yorker el año anterior) mencionó que trabajadores de Titan (además de otro contratista, CACI, que proporcionó interrogadores) estaban involucrados en las interrogaciones. El Departamento de Justicia no interpuso ninguna acción judicial contra la empresa ni contra los trabajadores, pero se pusieron demandas civiles contra Titan y CACI. En noviembre de 2007, un juez federal desestimó el caso contra L-3 y Titan pero permitió que siguiese contra CACI. En 2008 varias nuevas demandas fueron interpuestas en cortes federales de los EEUU a L-3 y CACI por parte de civiles iraquíes con la ayuda del Centro de Derechos Constitucionales.

En noviembre de 2006 el Departamento de Trabajo de EEUU informó que L-3 era responsable de más muertes de contratistas (216) que cualquier otra empresa presente en Irak. Muchos de las muertos eran iraquíes trabajando como traductores para Titan.

Obtenido de www.crocodyl.org
Se puede encontrar un informe completo sobre L-3 Communication en:

http://www.corpwatch.org/article.php?id=13993

Para más información:
http://www.l-3com.com/
http://en.wikipedia.org/wiki/L-3_Communications