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Acciones de Accionista

Albert Beale, de Peace Pledge Union (afiliado británico de la IRG, y activista de CAAT)

La mayoría de las empresas importantes en Gran Bretaña son propiedad de accionistas, los cuales, en conjunto, poseen millones de acciones en la compañía. A veces, un solo accionista individual posee millones de acciones – mientras que otras veces, muchas personas poseen solamente una acción.

¿Quiénes son estos accionistas? Los más grandes tienden a ser otras sociedades - tales como fondos de jubilación, fondos de inversión que invierten el dinero a nombre de muchos pequeños ahorrantes, y otras compañías. Luego vienen los individuos ricos. También hay gente adinerada (pero no tan rica) que tiene algunos de sus ahorros regulares invertidos en una compañía. Y luego están las personas que tienen sólo una o dos acciones: gente como nosotros.

Tener una sola acción es irrelevante en términos financieros, y no otorga ningún poder de decisión serio sobre los destinos de la compañía – pero es suficiente para permitirte causar problemas… Incluso una sola acción le da el derecho legal a una persona de recibir todos los informes de la compañía, y a asistir a las juntas de accionistas.

Por esta razón, activistas de diversas clases en Gran Bretaña – incluyendo a los antimilitaristas – han adoptado con frecuencia el rol de accionista disidente como parte de su repertorio de tácticas. Un buen ejemplo de esto es la Campaña contra el Comercio de Armas (CAAT, por sus siglas en inglés): docenas de sus partidarios poseen una acción en la famosa BAE Systems (BAES – la antigua British Aerospace), la compañía de armamento más grande del país.

Las tácticas usadas varían. Al decidir sobre un plan, es importante recordar quién más está en una reunión de la compañía, y a quién estás tratando de influenciar.

Está la junta directiva de la compañía y sus funcionarios - es poco probable que ellos vean repentinamente la luz, no importa cuán elocuentes sean los argumentos presentados; pero ciertamente se los puede avergonzar y hacer parecer a la defensiva, delante de centenares (a veces millares) de personas.

Luego están las filas bien formadas de "trajes", que están allí a nombre de los accionistas principales, quienes poseen la mayor parte de la compañía – estas personas no serán susceptibles a la presión durante ese día (de hecho, las organizaciones a las que representan habrán emitido sus votos por adelantado de todos modos, y cualquier influencia sobre ellos es una actividad entre bastidores de mucho más largo plazo). Pero éstas son exactamente la clase de personas cuyas opiniones tienen en cuenta los jefes de la compañía; y exactamente la clase de gente delante de la cual los jefes de las empresas no quieren perder reputación.

Después están los accionistas más pequeños; algunos de ellos son jubilados que están tomándose un día de paseo por Londres para asistir a la reunión de "su" compañía -- muchos de ellos tienen ilusiones sobre cuánto poder manejan realmente (virtualmente ninguno), y sobre cuánta democracia real hay en una junta de accionistas (muy poca, de hecho). Puede ser posible romper algunas de sus ilusiones. Sin embargo, en el caso de BAES (al contrario de las empresas de otros sectores), las ilusiones sobre la verdadera naturaleza de su línea de trabajo son escasas: ¡después de todo, la compañía se jacta de ella!

También estarán, y ello no debe ser pasado por alto, los representantes de los medios - muchos serán de publicaciones especializadas, y por lo tanto en gran parte apoyarán a la compañía. Otros serán corresponsales financieros, y de vez en cuando, corresponsales políticos de los medios masivos: éstos pueden ser un conducto importante para publicar cualquier cosa útil que suceda en la reunión.

Así pues, vamos a las tácticas. Una posibilidad es que la gente se organice en turnos para causar ruido e interrupciones, hasta hacerse expulsar, sucesivamente. Ésta es una manera de impedir el desarrollo de la reunión, y de demostrar nuestro deseo de impedir que una compañía cuya misma existencia sea tan ilegítima como la BAES pueda conducir sus negocios como si “todo siguiera igual”.

También es posible hacer preguntas, en forma cortés pero controvertida, en las distintas partes de la reunión, de forma que ello permita la discusión pública con los miembros de la junta directiva de la compañía. Es en este contexto que la dirección de la compañía puede verse seriamente desconcertada.

También está la posibilidad de hacer preguntas detalladas que realmente descubran información que no podrías encontrar de otra manera. Con bastante investigación anterior sobre una compañía, a veces es posible plantear temas que, o ellos no han anticipado, o bien no tienen ninguna otra forma de tratarlo, y en el proceso, a veces se deja escapar cierta información útil.

Estos distintos tipos de acción dentro de una reunión de accionistas no siempre son mutuamente excluyentes, aunque dependiendo de la compañía y de la manera como manejen sus reuniones, a veces pueden excluirse. Los activistas a menudo pueden variar sus tácticas de año en año, para intentar mantener a una compañía “en fuga”; al mismo tiempo, una compañía intentará ir cambiando la manera en que organiza sus reuniones para mantener tanto control sobre la situación como sea posible. Puede ser una batalla continua de tácticas.

Un refinamiento de estos enfoques se presenta cuando el trabajo de una compañía está afectando a gente en el exterior que quisieran hacerla responsable, pero no tienen ninguna manera de hacerlo en su propio país. A veces se reúnen fondos para traer a representantes de estas comunidades a Gran Bretaña, las que son inscritas como apoderado oficial de uno de los accionistas nombrados, de modo que tengan derecho a entrar a la junta de accionistas. Entonces pueden hablar desde su experiencia personal sobre los problemas que la compañía está causando: ésta es, a veces, una manera especialmente poderosa de desafiar a los directores de una compañía, de una forma que les resulta compleja de manejar.

Mientras tanto, afuera de la junta, una protesta o acción pueden atraer al público y también a los medios. En el caso de los medios, un elemento visual como ése a veces es suficiente para inclinar la balanza en términos de cubrir o no cubrir lo que los accionistas disidentes han tenido que decir adentro de la junta o reunión.

Si no has considerado esta táctica antes en tu campaña, puede ser que la compañía a la que estás apuntando tampoco – puede que no necesites grandes grupos de gente para lograr el efecto. La primera vez que BAES fue abordado de esta manera, hace muchos años, solamente había 4 accionistas disidentes en un salón lleno de cientos de “trajes” - aún así ellos dominaron gran parte de la reunión. ¡Así que anda hoy mismo a tu Bolsa de Valores local!