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Suiza sin ejército: cuatro pedidos para una política de paz consistente

En tanto Suiza tolere el comercio de armas, las inversiones financieras a la fabricación de armas y la investigación militar en universidades, el país continuará siendo parcialmente responsable por las guerras y conflictos del mundo. 

Las empresas de armas prosperan en la inestabilidad global y la incitación al miedo pues esto les permite vender más armas y artículos militares y tener ganancias. Sin embargo, esta lógica se puede revertir: es la propia existencia y distribución de armas y artículos militares lo que en realidad causa inseguridad global. 

Los bancos suizos y las empresas de seguros y pensiones suizas han encontrado medios de obtener beneficios de sus inversiones en empresas de armas. Cuantas más armas usen los países, mayor será la ganancia de las inversiones. Por lo tanto, el armamento global, y también el conflicto militar y la desestabilización son perspectivas atractivas para ellos. 

Además de producir internamente sus propias armas, la industria de armas suiza también está haciendo abuso del sistema de educación superior para que puedan seguir desarrollando nueva tecnología militar, que luego es vendida para ser usada en guerras y conflictos alrededor del mundo. 

El Grupo para una Suiza sin Ejército (GSoA por su nombre en inglés) exige que Suiza deje de hacer negocios con la muerte, que prohíba el comercio de armas e inversiones en empresas de armas y que introduzca una cláusula civil para investigación universitaria.

¡Prohibición a la exportación de material de guerra!

La ganancia que reporta un cartucho es apenas una fracción de un franco suizo. Pero solamente con jalar el gatillo pone fin a una vida humana. Las armas y municiones están hechas para matar gente. Los materiales de guerra se suministran a todo el mundo desde Suiza también – per cápita, Suiza es uno de los diez mayores exportadores de armas del mundo. Desde la relajación de la Ordenanza de Material de Guerra de Suiza de 2014, Suiza ahora tiene derecho a proveer a estado que sistemática y notoriamente violan derechos humanos. El polvorín que es Medio Oriente es uno de los mayores consumidores de material bélico suizo. 

Esto significa que Suiza continua avivando conflictos militares alrededor del mundo –y contribuye así a la inestabilidad e inseguridad mundial. Las democracias occidentales tampoco son ajenas a las guerras y a violar derechos humanos establecidos en el derecho internacional. No importa en manos de quién estén, las armas son siempre para matar personas. 

¡Nada de dinero suizo para las guerras de este mundo!

Los bancos y las empresas de pensiones suizas, en particular el Banco Nacional Suizo (SNB), UBS y Credit Suisse tienen un rol crucial en la industria de las armas. Han financiado el comercio de armas con cifras de miles de millones. El Banco Nacional Suizo ha invertido en 34 de los 100 mayores grupos de armas. Desde 2011, UBS ha invertido más de tres mil millones de dólares en empresas que también producen armas nucleares y municiones de racimo, aunque esto se prohibió en febrero de 2013. 

Por lo general, los códigos de ética que tienen los bancos tienen únicamente el fin de cultivar su imagen y no les impiden invertir en la producción de armas de destrucción masiva. Suiza está complicadamente involucrada en el comercio de armas; las cifras de miles de millones están en juego. Por tanto, exigimos una prohibición efectiva a que los bancos suizos financien la industria de las armas, ¡y pedimos transparencia en prácticas de inversiones! 

¡Solamente investigación civil y enseñanza! 

En las universidades suizas, las universidades de ciencias aplicadas y el Instituto Federal Suizo de Tecnología (ETH), son muchas las personas a quienes la industria de las armas y el ejército encarga investigación y desarrollo. La Universidad de Berna, por ejemplo, realiza estudios en balística para las Fuerzas Aéreas alemanas para permitirles producir armas aun más efectivas. Al ETH, la Fuerza Aérea de Estados Unidos le encarga y financia llevar a cabo investigaciones para mejorar el desempeño de jets de combate. La Universidad de Zúrich ha realizado investigaciones para facilitar búsquedas en grandes grupos de datos. 

Con dinero de impuestos y dinero de empresas de armas, las universidades públicas y sus estudiantes investigan cómo elaborar armas más letales y ampliar el alcance de la vigilancia. Por tanto, nuestras universidades están directamente involucradas en armamento y en incitación a la guerra. Exigimos una cláusula civil: un acuerdo voluntario por parte de las universidades para investigar y enseñar exclusivamente con fines civiles y pacíficos.

¡Saquen a los fanáticos militares del parlamento federal!

La producción y financiación de armas está regulada por ley. Depende del Parlamento decidir sobre esta ley. La Asamblea Federal Suiza podría regular más estrictamente la producción de armas o prohibir completamente la exportación de material bélico. Con ayuda de las restricciones legales, la financiación de fabricantes de armas por parte del centro financiero suizo podría impedirse o evitarse. Sin embargo, el Parlamento suizo está regido por los grupos de poder de armas que quieren obtener ganancias de la guerra. 

La ley de grupos de presión como lubricante de la industria de las armas. Muchos parlamentarios mantienen relaciones directas con los grupos de presión de las armas. Leo Müller de la Asamblea Nacional del Partido Cristiano Democrático Popular de Suiza (CVP) concede al presidente ejecutivo de Pilatus Aircraft una puerta a la cámara federal del Parlamento. El actual jefe interno del periódico NZZ, con sede en Zúrich, y el secretario general del Partido Popular Suiza (SVP) con extrabajadores de Farner, empresa de relaciones públicas del grupo de presión de armas. Son demasiados los rubros que ignoramos: ¡exigimos transparencia!