Image linked to donate page Image linked to Countering the Militarisation of Youth website (external link) Image linked to webshop

Connexion utilisateur

Interface language

Diaspora link
Facebook link link
Twitter link
 

La saga del negocio de armas de Sudáfrica (continua)

Terry Crawford-Browne

Después de más de una década de tapaderas y negaciones, el presidente de Sudáfrica Jacob Zuma dijo en septiembre de 2011 al consejo nacional ejecutivo del partido governante Congreso Nacional Africano (ANC por sus sílabas en inglés), que perdería la demanda que yo interpuse en contra de él en frente del Tribunal Constitucional (TC). Zuma, aparentemente, solo aceptó mi petición de crear una comisión de investigación sobre el escándalo de la compra de armas para evitar que el TC fallara contra él.

La explicación para la compra de armas era que 5.000 millones de dólares estadounidenses gastados en barcos y aviones de combate de Europa, de alguna manera generarían 18.000 millones de dólares en “OFFSETS” para crear más de 65.000 trabajos y estimularían desarrollo económico. El escándalo se convirtió en sinónimo de la cultura de la corrupción que arruina Sudáfrica desde la transición a la democracia constitucional del 1994.

Los denunciantes desde la ANC me dijeron en 1999 que la compra de armas solo fue la cima del iceberg de la corrupción. El denominador común, me dijeron ellos, del negocio del petroleo, recapitalización de taxis, autopistas de peaje, licencias de conducir, desarrollo del puerto de Coega, Cell C, contrabando de diamantes y drogas ilícitas, venta de armamento y blanqueo de dinero fueron los sobornos del 10 por ciento a la ANC, a cambio de protección política.

En su libro sobre el negocio de armamento, El Mundo de Sombras, mi colega Andrew Feinstein recuerda que la corrupción en la industria armamentística británica y estadounidense está tan institucionalizada que ni siquiera se reconoce como corrupción en Gran Bretaña o Estados Unidos.

Tampoco es Sudáfrica el único país en utilizar las comisiones judiciales como el lugar donde colocar las patatas calientes políticas hasta que se enfríen. Tres jueces superiores fueron nombrados en la Comisión del juez Seriti, pero uno de ellos renunció inmediatamente citando “motivos personales”. Luego, la secretaria de la Comisión supuestamente se suicidó. Después, un investigador superior renunció al cargo en enero de 2013, alegando que la Comisión “tiene una segunda agenda que es silenciar a Terry Crawford-Brownes de este mundo“. Recientemente, otro juez renunció.

Tres términos de referencia de la Comisión se refieren a las comisiones a los vendedores de armas, y si los trabajos prometidos y la transferencia de tecnología fue efectuada. Hice mi primera comunicación escrita en junio de 2012, enfatizando que las comisiones van en contra de la sección 217 (1) de la Constitución de Sudáfrica, que requiere que todos los procedimientos gubernamentales se tienen que efectuar “en acuerdo con el sistema que es justo, equitativo, competitivo y rentable”.

En agosto de 2012 pedí que el juez Seriti citara al antiguo primer ministro británico Tony Blair, mientras visitaba Sudáfica, para explicar por qué él y BAE presionaron nuestro gobierno para que comprara aviones de guerra que las Fuerzas Armadas rechazaron. Entre los documentos que presenté a la Corte Constitucional estaban las 160 páginas de declaraciones juradas, detallando cómo y por qué BAE pagó 115 millones de libras esterlinas en sobornos, con la colusión del gobierno británico, para asegurar su contratos de aviones de guerra.

A pesar del hecho de que las autoridades de los Estados Unidos multaron a BAE con 479 millones de dólares por lo que eufemísticamente describeron como “irregularidades fiscales”, mi petición fue rechazada por “prematura”. El Consorcio Alemán de Fragatas y Submarinos admitió en Alemania que se pagaron sobornos para los contratos de fragatas y también que las comisiones para los submarinos fueron simplemente “métodos para pagar sobornos”.

Incluso nuestro gobierno ahora reconoce, de mala gana, que las comisiones no se materializaron nunca. Quiere decir, todo el proceso de compra de armas fue fraudulento.

Junto con otros comentaristas y denunciantes, yo fui citado a aparecer enfrente de la Comisión como testigo en marzo de 2013. Tan solo dos semanas antes de su inicio, las audiencias fueron pospuestas hasta el agosto. Ahora me acaban de informar de que como muy pronto me llamarán el año que viene, si me llaman.

El mandato de la Comisión caduca en noviembre de 2013 y ya gastó mucho más de lo que tenía previsto en su presupuesto. Por eso, solicité al Defensor Público (Ombudsman) que interviniera con el Presidente para que termine la Comisión una vez caducado su mandato, o preferiblemente antes. Las intenciones de Zuma de enterrar el escándalo o que me silencien a mi fracasaron claramente.

Como reveló el programa de televisión de 12 minutos “Carte Blanche” en septiembre de 2013, la Comisión Seriti degeneró a una farsa.

http://carteblanche.dstv.com/player/351894

Mis abogados ahora están preparando papeles para una nueva ronda de litigaciones. Queremos que se anulen los contratos de compra de armas por inconstitucionales, y también fraudulentos. Las clausulas sobre las “reparaciones en caso de sobornos” dan a Sudáfrica el derecho a cancelar los contratos y reclamar compensaciones. Como dijo el jurista británico Lord Denning: “el fraude lo desenreda todo”.

Nuestro objetivo es devolver los casi nuevos buques y aviones de guerra a Europa, y recuperar el dinero. Haciendo esto, recuperaríamos los sobornos que obviamente estaban incorporados en los precios. Las consecuencias financieras de la cancelación también caerían sobre los contribuyentes británicos y alemanes que garantizaron las transacciones, y no sobre los contribuyentes sudafricanos.

Esperamos, en cambio, que los europeos pidan explicaciones de sus gobiernos sobre las presiones que ejercen en promoción de venta de armas a países como por ejemplo Sudáfrica.