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Profesionalización del ejército - ¿Fin de la objeción de conciencia en Europa?

En los últimos años, varios países europeos han abolido el servicio militar obligatorio (mili), o lo han suspendido en tiempos de paz. En la actualidad, de los 27 estados miembros de la Unión Europea solo 10 mantienen la mili, y se espera que de estos, otros tantos la abolirán en un futuro cercano -Polonia lo tiene previsto para el 2010-2012, mientras que Suecia se encuentra justo ahora en el proceso de su abolición. Pero incluso en aquellos países que mantienen el servicio obligatorio, los soldados profesionales "voluntarios" normalmente tienen una función más importante; por ejemplo, en la OTAN, en otras operaciones extranjeras o en grupos de combate de la Unión Europea. Las razones para el mantenimiento de la mili son a menudo más ideológicas que militares.

Mientras, un desarrollo paralelo tiene lugar casi desapercibido: el derecho a la objeción de conciencia por parte de los reclutas, el cual había sido ampliamente reconocido dentro de la Unión Europea, está siendo minado; los soldados profesionales generalmente no tienen derecho a la objeción de conciencia. Mientras 27 estados miembros de la U.E. reconocen el derecho a la objeción de los reclutas haciendo la mili, solo dos estados- Alemania y Gran Bretaña-, reconocen tal derecho también a los soldados profesionales.

OC y soldados profesionales

La Unión Europea- por lo general orgullosa de su normativa en derechos humanos- está por si misma violando dicha normativa internacional. El derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión (Artículo 18 del Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, Artículo 9 de la Convención Europea de Derechos Humanos y Artículo 10 de la Carta Europea de los Derechos Fundamentales) incluye además, lógicamente, el derecho a cambiar de creencias en cualquier momento. En consecuencia, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa exigió, el 24 de Marzo de 2006, una decisión por parte de los estados miembros con respecto a los derechos humanos en las Fuerzas Armadas para "introducir en la legislación el derecho a ser registrado como objetor de conciencia en cualquier momento, antes, durante o después del inicio del servicio militar, así como el derecho de los militares de carrera a obtener el estatus de objetor de conciencia". La recomendación 1581 de 2001 del Consejo de Europa, ya sugería a los estados miembros reconocer también el derecho a la objeción de conciencia a los soldados profesionales.

No obstante, en la práctica no se está llevando a cabo, y hay una falta de presión política para aplicar dicho derecho. A menudo se argumenta que no hay o que son pocos los casos de objetores conocidos. Sin embargo, esto es un error. Como el derecho a la O.C. no se esta aplicando, los potenciales objetores intentaran otra vías para poder librarse del servicio militar- a menudo por razones medicas o psicológicas. O bien pasan a formar parte de las estadísticas de casos de "deserción" o "insumisión", y debido a la falta de una estructura de apoyo, como la GI Rights Hotline, de E.E.U.U., estos casos no se harán públicos.

Trabajando con soldados profesionales: contrareclutamiento y derechos de los soldados

Los movimientos de O.C. europeos, hasta el momento no han desarrollado una respuesta a los retos que platea el fin del servicio militar obligatorio. No hay un trabajo coordinado y estructurado sobre el reclutamiento militar, ni tampoco una estructura de apoyo visible para los soldados que -por cualquier razónquieran dejar las Fuerzas Armadas. Esto supone un problema, pues los soldados críticos no cuentan con nadie dentro del movimiento pacifista a quien contactar. Las diferencias de base educativa y de clase entre los posibles reclutas y la mayoría de los miembros del movimiento pacifista complican aun más la situación. Mientras que los militares frecuentemente centran sus esfuerzos de reclutamiento en grupos desfavorecidos -de bajo nivel educativo, inmigrantes, barrios con alto nivel de desempleo- la mayoría de los activistas de grupos contra-militares provienen de clases medias con alto nivel de educación. Lo cual a menudo dificulta incluso el hecho de encontrar un lenguaje común.

La experiencia en E.E.U.U., sin embargo, muestra que el trabajo con exsoldados y contra los esfuerzos del reclutamiento militar es muy importante y prometedor. Las campañas del movimiento contra-reclutamiento en E.E.U.U., en contra de la presencia de reclutadores militares en institutos y universidades, dificulta a estos últimos conseguir sus objetivos de reclutamiento. En esta tarea, veteranos de las guerras de Vietnam e Irak, con frecuencia desertores u objetores de conciencia, desempeñan una importante función, ya que estos veteranos conocen el sistema militar por dentro y son más capaces de desmoronar los mitos y mentiras de los reclutadores militares.

Subcontratación: objeción de conciencia y empresas privadas

La tendencia creciente hacia la "subcontratación" de servicios por parte de los militares abre un campo completamente nuevo. Para tareas menores y no-centradas en aspectos militares, con frecuencia se contratan empresas privadas: desde catering y lavandería en los barracones, hasta el mantenimiento de los tanques y los aviones de combate. Mientras que en los ejércitos con servicio militar obligatorio los reclutas serían sobre todo los responsables de estas tareas, los soldados profesionales son habitualmente demasiado caros y más necesarios en tareas orientadas al combate.

Aunque estos trabajos no requieren la manipulación de armas, no pueden llamarse "civiles". Ni tampoco podrían ser considerados como una "auténtica prestación social " para objetores. Pero, ¿qué sucede cuando un empleado civil se declara objetor de conciencia y quiere terminar su contrato? Mientras que él o ella -a diferencia de un soldado profesional- no deben enfrentarse a procedimientos criminales o a un juicio de guerra- el resultado seguirá siendo el paro, y -como fue el empleado quien terminó el contrato "voluntariamente"- muy probablemente, al menos por un cierto periodo de tiempo no tendrá derecho a ningún subsidio de desempleo. No existe el derecho legal de solicitar ser transferido a otro departamento civil del mismo empresario. Problemas similares pueden surgir cuando un empresario "civil" recibe un nuevo contrato del ejército: para algunos de los empleados puede significar que de repente tengan que hacer la colada para el ejército, o atender los barracones. No tienen derecho a rechazar tal "despliegue".

Nos encontramos completamente en el inicio con respecto a estas cuestiones. Hasta el momento no ha habido discusión alguna dentro del movimiento de O.C., o dentro de los sindicatos en torno a estos temas.

Conclusión

Va siendo hora de que el movimiento europeo de objeción de conciencia y las organizaciones anti-guerra se enfrenten a los retos de un panorama militar cambiante. Mientras más y más fuerzas militares toman parte en operaciones de guerra en el exterior conocidas como "misiones de paz" u operaciones "humanitarias"- mayoritariamente con soldados profesionales, el movimiento de O.C. hasta el momento no ha generado ninguna respuesta. ¿Por cuánto tiempo podemos permitirnos esto? Pienso que va siendo hora de aprender de la experiencia estadounidense, y crear también en Europa un movimiento contrareclutamiento fuerte, que no ignore a aquellos que ya están en el ejercito, sino que ofrezca a aquellos que quieran dejarlo - por las razones que sean - su apoyo.