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Operation Verweigert den Krieg 15. Mai - Unterstützung für US-Verweigerer

Stephen Funk fue uno de los primeros resistentes que fue a prisión por sies meses en el 2003 por su objeción de conciencia a la guerra en Irak. Para el Fusil Roto nos cuenta su historia.

Me alisté en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos cuando tenía 19 años. Estaba buscando aventura, un sentido de utilidad y de pertenencia. No tenía idea de en qué me estaba metiendo. Cuando comencé el Entrenamiento Básico y fui obligado a ser violento, gritando "¡matar, matar, matar!" constantemente, disparar a blancos con forma humana y apuñalar sacos de arena con forma de persona, supe que había cometido un grave error al alistarme en el ejército. Desafortunadamente, como muchas personas que firman un contrato militar, no me había planteado seriamente a mí mismo las preguntas que los reclutadores militares nunca hacen: ¿Por qué existe la guerra? ¿Es justificable la guerra? ¿Podría matar a otro ser humano?

Cuando descubrí que era un objetor de conciencia no sabía que tuviera ningún derecho a actuar según esas convicciones. El adoctrinamiento militar le lleva a uno a pensar que sus propias convicciones son insignificantes y egoístas, y que ninguna persona alistada tiene la capacidad o el derecho de actuar como un individuo. Durante el entrenamiento con rifle obtuve la calificación de tirador experto. En lugar de felicitarme, mi instructor me dijo que en una situación real no habría "puntuado" tan bien. Al principio me enfadé, después de todo había sobresalido en todo lo que se me pidió, pero después pensé en lo que me dijo y me dí cuenta de que él tenía razón. Le dije que estaba en lo cierto, que no habría "puntuado" tan bien en una situación real, porque creía que matar no está bien. Aunque parecía insignificante, expresar en voz alta lo que había reprimido durante mi entrenamiento, el que soy pacifista, tuvo un efecto asombroso. Fue como si hubiera estado aguantando la respiración bajo el agua todo el tiempo y finalmente hubiese salido a la superficie a por aire fresco.

A finales de 2002 viví en San Francisco y pasé un fin de semana al mes como reservista de los Marines. El resto del tiempo lo pasé manifestándome en las calles protestando en contra de la invasión de Iraq y ocupado en mi solicitud de objeción de conciencia. Con el apoyo de otros activistas organicé una rueda de prensa en abril de 2003 para declararme objetor de conciencia. Era de los primeros solicitantes del estatus de objetor de conciencia en esta guerra y el primero en hacer públicas mis convicciones. Lo hice público porque era lo correcto y fui capaz de hacerlo gracias al apoyo que estaba recibiendo de la comunidad pacifista.

Con mucha ayuda comencé una campaña para hacer saber a otros dentro del servicio militar que tenían el derecho y el deber de desobedecer las órdenes ilegales e inmorales.

El ejército quiso silenciar mi voz y trataron de dar un escarmiento conmigo. En septiembre de 2003 fui llevado ante un tribunal militar. Fui sentenciado a seis meses en una prisión militar, mi rango fue rebajado al grado de recluta y fui relevado por mala conducta.

Fui a prisión orgulloso de lo que había hecho, pero triste porque estaba siendo encarcelado por hablar claro en favor de la paz. Mientras estaba encarcelado el movimiento anti-guerra continuó sin mí, pero yo seguí recibiendo el apoyo de gente que había escuchado mi historia. Recibí miles de cartas de gente de todo el mundo que apoyaban mi acto de resistencia pacífica. El continuo apoyo representó mucho para mí, significaba que no había sido encarcelado sin motivo, significaba que había otros ahí fuera trabajando por un mundo en paz.

Fui liberado en 2004 y continúo trabajando por la paz y la justicia. Trabajo con varias organizaciones, como Iraq Veterans Against the War (Veteranos de Iraq Contra la Guerra), Veterans for Peace (Veteranos por la Paz) y Vets4Vets.

Me trasladé a la Universidad de Stanford el pasado otoño y me especialicé en Relaciones Internacionales.

El 15 de mayo es el Día Internacional de la Objeción de Conciencia. Es un momento para celebrar las victorias conseguidas por los OC como la reciente liberación de Mehmet Tarhan en Turquía y también el progreso del movimiento pacifista. Es también el momento de renovar el apoyo a todos aquellos que continúan luchando con su trabajo por la paz. Muy recientemente, el Teniente de Vuelo Dr. Malcom Kendall-Smith fue encarcelado por su negativa al servicio. En EE.UU., Kevin Benderman cumple sentencia de cárcel y el ejército amenaza con acciones contra Katherine Jashinsky por su resistencia pública. Estos hombres y mujeres y otros que son perseguidos en su búsqueda de la paz, merecen y necesitan nuestro apoyo.

Paz,
Stephen Funk