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Solidaridad con Chile y Latino América

La sobredimensionada influencia del militarismo en Chile no es adjudicable entera y únicamente a la dictadura militar Pinochetista (1973-1990) sino que es una construcción histórica que le ha dado carácter y forma al Estado-Nación Chileno.

Desde antes incluso del régimen Portaliano (1830 en adelante) la influencia de lo militar, de la cultura militar, se manifiesta en una sociedad jerarquizada, controlada desde el Estado, que asume para si las funciones sociales de las comunidades y sociedad civil, urbana y rural. Para ello realiza una política nacional expansionista y centralizadora al mismo tiempo, expandiéndose al norte a costa de Bolivia y Perú, al sur a costa del pueblo Mapuche y los pueblos patagónicos y hacia la Polinesia. En este avance se compromete a la sociedad militarmente haciéndole parte de la Guardia nacional y de la colonización de los territorios ganados. El ejército, lo militar, es presentado como el referente máximo de la chilenidad.

Este pensamiento permitirá sindicar como no chileno cualquier oposición política y social que sea antimilitarista o pacifista. Dentro de esta categoría entrarán los sindicalistas, anarquistas, socialistas, comunistas quienes desde fines del s. XIX y principios del s. XX son perseguidos, marginados, eliminados hasta que, en una solución de compromiso, se les admite en la política institucionalizada que tiene por finalidad el consenso social. Este compromiso deja fuera, ideológicmente, a los sectores militares que desde un centro de pensamiento germánico-prusiano, son entregados por los gobiernos civiles a la influencia de la doctrina militar y de seguridad de EEUU, especialmente a partir de la Segunda Guerra Mundial. Esta influencia se agudizará y llevará, conjuntamente con el pensamiento nacionalista criollo de matriz fascista-corporativista que se nucleaba en las FFAA chilenas a ser la vanguardia del movimiento antiallendista y reaccionario que actuó desde antes de la instauración del gobierno de la Unidad Popular (1970).

Cometido el magnicidio de Allende y derrotada la U.P, el militarismo realiza una reconstrucción del país que, ante todo, es cultural y económica, que implica darle a las FFAA una situación de administradores morales y políticos del país. Esto lo plasman en la Constitución política de 1980 que es impuesta a la oposición política, siendo esta constitución militarista, autoritaria, la que hasta el día de hoy regirá a quienes habitan el estado chileno. Esta constitución otorga a las FFAA una participación decisiva en el Senado mediante senadores designados (el senado es la más fuerte de las cámaras del congreso bicameral). Las FFAA tienen autonomía económica como también en el sistema de pensiones y jubilaciones, además de autonomía educativa, cultural, etc., e ingerencia en muchos ámbitos de la vida civil. Los gobiernos democráticos no han hecho mucho por eliminar esta influencia. Prueba de ello es la situación de la Objeción de Conciencia en Chile.

La Objeción de Conciencia en Chile surge con el retorno a medias de la democracia en los años noventa, pero no es hasta el surgimiento del Movimiento de Objeción de Conciencia Ni casco Ni Uniforme (MOC NCNU) en 1996 que tiene una destacada influencia social. Producto del accionar del MOC NCNU la Objeción de Conciencia pasa a ser un tema debatido a nivel nacional y también un movimiento asumido como propio especialmente por la juventud de sectores populares y marginales pues son ellos quienes deben enfrentar con menos herramientas un Servicio Militar Obligatorio (SMO) que, en la práctica, es sólo obligatorio para las clases populares.

Año a año cada vez más jóvenes objetan al SMO y se niegan a realizarlo, quedando en una situación de indefensión legal pues el estado chileno, su gobierno,
cediendo a presiones militares, no ha legalizado la Objeción de Conciencia a pesar de haberla reconocido mediante instrumentos internacionales. Al contrario, cada vez más se embarca en una escalada de gastos armamentistas que crean fricciones con los países fronterizos, en lo externo, al mismo tiempo a nivel interno se traduce en la represión al movimiento mapuche y a las organizaciones populares, que no se explican más que por una obsecuencia a los dictámenes del Pentágono que tiene a Chile como uno de sus secuaces militares en función del control militar de la región.

La labor del MOC NCNU es de fomentar la OC y el Antimilitarismo en Chile a través de la Acción Directa Noviolenta y de la desobediencia Civil a una legalidad injusta como es la del SMO. Para ello está la resistencia social, política y jurídica al SMO, pues declararse objetor de conciencia en Chile es no inscribirse en los registros militares lo que es una falta a la legalidad nacional, por lo que todos los objetores actualmente tienen un conflicto legal sobre ellos. Tenemos también una labor pedagógica y de investigación que se desarrolla continuamente a través de cursos, talleres, seminarios, encuentros nacionales, internacionales y el proyecto del Centro de Estudios Sociales en OC y Antimilitarismo, CESOCAM.

P. Carvallo, Javier Gárate
Ni Casco Ni Uniforme
Roberto Espinoza 1839,
Santiago, Chile