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Historias de antigos objetores

Chun-Guk Jeong

(55 años, Geumsan-gun, provincia de Chungcheongnam-do)

Chun-Guk Jeong, Testigo de Jehová, se negó a realizar el servicio militar en 1969, cuando contaba 21 años de edad. Fue condenado a 10 meses de cárcel.

Volvió a objetar de nuevo en 1976, a los 26 años. Entonces fue condenado a un año y seis meses de cárcel, aunque la acusación pedía tres años. El tribunal de apelación aumentó la pena a tres años. En 1977, el mismo día en que fue excarcelado, oficiales de la Administración de Efectivos Militares le estaban esperando a las puertas de la cárcel. A la edad de 29 años, Chun-Guk Jeong fue llevado a un campamento militar, donde fue informado de que "los antecedentes penales por objeción al servicio militar no contaban como tales (los antecedentes penales le podrían haber liberado del servicio militar)". Chun-Guk Jeong constaba como licenciado universitario (y como tal podía ser reclutado hasta los 30 años), a pesar de que había tenido que dejar la universidad durante el primer curso. Además, el consejo de guerra le condenó a una sentencia más dura debido a sus antecedentes penales, que no habían contado a la hora de alistarle. Así pues, fue condenado a cuatro años de cárcel. Mientras estuvo en la cárcel militar, fue sometido a malos tratos. Entre otras aberraciones, le obligaban a arrodillarse, le daban patadas con las puntas de botas militares en el pecho y la cabeza le golpeaba contra el suelo de cemento. Después le echaban agua en la cara con una jarra. En total, Chun-Guk Jeong vivió siete años y diez meses en la cárcel, desde los 21 hasta los 33 años. Actualmente, Jun-Guk Jeong, que había empezado a estudiar medicina, trabaja como granjero tras haber tenido que abandonar toda esperanza de llegar a ser médico.

Dong Hyuk Na

Durante 50 años, desde la Guerra de Corea, aproximadamente se ha encarcelado 10.000 objetores de conciencia, la mayor parte de los cuales eran Testigos de Jehovah . No ha sido hasta la llegada del siglo XXI cuando han aparecido objetores que tienen ideas ideológicas o políticas con una reflexión seria sobre militarismo y nacionalismo. El movimiento antiguerra en Corea, que empezó después de 11 de Septiembre de 2001, ejerció una gran influencia en su convicción contra guerra y por paz. Yo soy uno de ellos y el cuarto objetor por razones no religiosas.

He estado metido a fondo en el movimiento estudiantil, junto con comunistas. Mi experiencias como estudiante activista inculcó una gran indignación contra el poder nacional en mi mente.

Sin embargo, no estaba muy sensibilizado sobre nuestro militarismo interior, debido a la influencia fuerte del movimiento estudiantil, que da énfasis a una posición de la colectividad.

Intercambios con los tres objetores antes de mí cambiaron mi pensamiento mucho y me llevó decidir el objetar al servicio militar después de serio autoexámen. Fuertemente creo que podemos alcanzar la paz por medios pacíficos, y que tenemos que transformar el sistema de guerra en otro de paz. Declaré mi objeción en público en el 12 del pasado año, y fui sentenciado a un año y medio años de encarcelamiento en la primera vista. Ahora mi caso todavía es pendiente de juicio en la segunda vista tras mi libertad bajo fianza.

Actualmente trabajo en el Grupo de Objeción de Conciencia 'World Without War' (WWW) y he participado en varias acciones por la paz.

Chang-Sik Kim (50 años)

En 1970, empezó el entrenamiento militar en todas las escuelas secundarias del país bajo el régimen militar. En ese entonces, Chang-Sik Kim, que era Testigo de Jehová y estudiante de secundaria, se negó a realizar el servicio militar. Fue obligado a dejar la escuela ese mismo año, a la edad de 17 años. Kim volvió a rechazar el servicio militar en 1974 y fue condenado a ocho meses de cárcel. El mismo día en que fue excarcelado tras cumplir la condena fue llevado a un campamento de instrucción militar. Fue obligado a hacer un ´weonsanpok-gyeok' (mantener el cuerpo en una postura ovalada, con la frente y las piernas apoyadas en el suelo y las manos entrelazadas en la espalda). Le propinaban 50 golpes, a veces hasta 150, al día. Tras ser brutalmente maltratado durante 90 días, fue condenado a tres años de prisión y fue trasladado a la cárcel militar. Al ser golpeado con sus puños apretando contra los ladrillos, los nudillos de los dedos quedaban completamente despellejados y las manos le sangraban. Chang-Sik Kim fue uno de los muchos objetores de conciencia que sufrieron un trato brutal y doloroso a manos de soldados con tendencias patrióticas.