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El mundo permanece en silencio mientras nosotros somos masacrados

Ayah Bashir

¿Por que no hay protección u obligación para aplicar la ley internacional y las resoluciones de la ONU cuando se trata de personas palestinas?”

Antes del lanzamiento de la actual ofensiva de Israel contra Gaza, un miembro de Knesset israelí, Ayelet Shaked, del Partido Hogar Judío, llamó al genocidio y al castigo colectivo de los palestinos en Gaza. “Deben irse, igual que las casas físicas en las que criaron a sus serpientes, o de lo contrario más serpientes serán criadas aquí”, dijo. Desafortunadamente esto no representa únicamente la postura de alguna minoría racista de la extrema derecha política israelí como Ayelet Shaked, Miri Regev, Mordchai Kedar, Moshe feiglin...etc. Más bien representa la política de la generalidad de los israelís (águilas o palomas) de que nosotros, una población formada mayoritariamente por niños, somos todos meras serpientes.

Esta estrategia no es nueva. No solo lo hemos estado presenciando el último mes. Es una larga historia de masacres sin fin, décadas de limpieza étnica sistémica, cuarenta y siente años de ocupación militar, políticas de apartheid y desplazamientos forzados desde 1948, y todo eso continúa hoy. No tiene nada que ver con los misiles de Hamás, los “escudos humanos” o los túneles. Siempre ha sido por el control de Israel sobre nuestras vidas, tierra y fronteras. Y sobre matar a más de los nuestros. Aún así, la masacre, genocidio, holocausto – llámenlo como quieran- de Gaza de 2014 es la más feroz que he visto nunca.

Los hechos de deliberada puntería y atroz matanza de civiles, masacrando barrios enteros como al-Shejaya, Khuza’a, Rafah, destruyendo casas y estremeciendo de forma extraordinaria. Al menos 1875 palestinos han sido asesinados, más de 450 niños entre ellos. Más de 9567 han sido heridos. Las cifras aumentan, muchos heridos están críticos, y cuerpos que no han sido contabilizados siguen siendo rescatados de los escombros a diario. Según el Observatorio Euro-Medio por los Derechos Humanos, un niño o una mujer han sido asesinados cada hora desde el inicio de este asalto. Más de 70000 niños han sido obligados a huir de sus casas que quedaron totalmente destrozadas o severamente dañadas, lo que ha incitado a Save de Children a llamar a esta ofensiva “guerra continua en los niños”.

Escapar de las bombas es más fácil que caminar sobre las ruinas:

Sin embargo, estos datos y estadísticas nunca revelarían la verdadera naturaleza de las devastadoras condiciones aquí. Hoy, he ido a Khan Younis (Abssan y Khuza’a) y Rafah. Como todo es literalmente indescriptible, no intentaré expresar mis sentimientos y emociones en ese momento. Prefiero contar algunas de las cosas que he visto y oído. Me di cuenta de lo diferentes que son las fotos a la realidad. Me di cuenta que esquivar las bombas es más fácil que caminar sobre los escombros.

Hay niños ordenando los restos de su ropa y libros. Es difícil o prácticamente imposible encontrar algo, incluso decir que aquí hubo una casa. ¿Ha habido un terremoto? Edificios de varios pisos están demolidos a la misma altura del suelo. Todo está en pequeños trozos. Los niños cargan garrafas de agua. En el lugar de las casas, hay agujeros de 5 metros de profundidad – escuché en las noticias que eran tres metros, pero no es eso lo que vi. Un hombre duerme la siesta sobre los escombros de lo que fue su casa. Un grupo de mujeres hablan con representantes de ONG’s internacionales sobre las terribles condiciones de vida que sufren ellas y sus familiares estando refugiados en escuelas del Gobierno. Un gran número de casas están completamente quemadas – todo dentro y fuera es completamente negro. Escuelas, mezquitas, hospitales y clínicas están siendo bombardeados por la artillería. Árboles de olivo son arrancados y las plantaciones, en dunums de tierra, están muertas porque nadie las ha regado en un mes. Todo cuenta que esta devastación ha sido perpetrada por criminales de guerra.

Una se queda perpleja y desconcertada sobre la (in)humanidad de estos soldados. Han debido dejar su humanidad en algún lugar antes de entrar en Gaza. Invadieron la mayoría de las casas en Khuza’a, causando daños a todo, incluso a los efectos personales. Después de destruir lo de dentro de la casa, no salieron por la puerta. Agujerearon los muros para entrar en otras casas de la misma forma. Hay signos de ruinas hechas a mano y por culatas de armas (papeles desgarrados, ordenadores rotos,.. etc). Es un claro y deliberado acercamiento al sabotaje.

Un Ahmad es paciente de cáncer. Fue evacuada de la casa de su padre después de que fuese bombardeada. Habla sobre la dificultad de obtener un permiso israelí para acceder al hospital en el West Bank, y cómo ha perdido no solo su casa sino también su cita para un tratamiento urgente. Wafaa, viuda y sustentadora de su familia, viene de la escuela en la que se está quedando para ver su casa destrozada y su dañada máquina de coser. “Solo quería abrazar mi casa antes de que la destruyeran. Acabé de pagar mi máquina de coser días atrás. Ahora he perdido también mi trabajo”, dijo.

Las instalaciones están sumamente deterioradas

Mientras el mundo habla de “tregua humanitaria” o “alto el fuego” permanente, Gaza sigue estancada en la oscuridad. Estoy escribiendo estas palabras mientras Tariq, mi hermano de 10 años y Hanan, mi hermana de 16, miran el cielo desde nuestro balcón entre pura oscuridad. Compiten a ver quién localiza y cuenta el mayor número de aviones. “No, ese es una estrella” Hanan diría. “Mira ese de ahí” Tiene un parpadeo naranja”, remarcaría rápidamente Tariq.

Vale la pena mencionar que los severos y continuos bombardeos israelís en la única central eléctrica de Gaza (GPP), agravado por la disponibilidad limitada de combustible, llevó a la parada de actividad de la central el 29 de Julio. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCAH) estima que Gaza recibe actualmente unos 64MW de electricidad de Egipto e Israel, el equivalente a menos del 18% de la demanda estimada. Incluso cuando utilizo el generador para conseguir electricidad durante alrededor de una hora y media al día – sin mencionar las dificultades para alcanzar este tiempo – me siento psicológicamente agitada, desconcertada, abrumada y perpleja que no sé que tengo que priorizar y desde dónde debo comenzar.

Igualmente significativo, los datos recogidos por los PA’s Gaza Coastal Municipal Water Utility (CMWU) y la Autoridad Palestina para el Agua indican un significante corte de los servicios de agua y una grave amenaza a la salud pública de Gaza. Más del 80% de los pozos de agua en Gaza no están destinados a funcionar con alrededor de 1,2 millones de personas sin acceso a agua y sanitarios. La planta desalinizadora de Deir al-Balah, donde yo vivo, continua sin funcionar, después de los daños prolongados durante los ataques aéreos – la reserva de agua más antigua de la ciudad, de antes de los años sesenta, ha sido atacada y destruida, restringiendo la disponibilidad de agua potable tan necesitada.

Rechazamos vivir en un gueto sumiso

En esta surrealista (i)realidad, el mundo oficial escoge no mirar y continuar yendo en contra de la ley internacional. En una rueda de prensa durante la ofensiva en la que Netanyahu rechazó el alto el fuego, el secretario general de la ONU Ban Ki-Moon apoyó a Israel diciendo que “ningún país aceptaría una lluvia de misiles en su territorio. Todos los países y partidos tienen la obligación de proteger a sus ciudadanos”. Bien, ¿algún país en el mundo aceptaría ser brutalmente ocupado, racialmente oprimido y discriminado y habría soportado una limpieza étnica durante más de sesenta y seis años? ¿Y por qué no hay protección u obligaciones para aplicar la ley internacional y las resoluciones de la ONU cuando se trata de personas palestinas? El silencio y las injusticias prevalecen donde tantos cuerpos oficiales hablan sobre este lugar de la tierra.

En este momento, sin embargo, estamos presenciando un inigualable sentido de solidaridad y apoyo global a la población civil de Gaza y Palestina en general – verdaderamente más sincero que los aclamados esfuerzos para conseguir un “alto al fuego” y la sombra insultante de la prensa que publica a los portavoces oficiales internacionales. Por ello creemos que Gaza 2009, 2012 y 2014 marcan hitos decisivos para intensificar las actividades BDS en el mundo, así como los esfuerzos de las campañas están aumentando ímpetu progresivamente.

Por este motivo, así como hoy conmemoramos los crueles bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, setenta años después, les rogamos que tomen partido y paren el nuevo bombardeo bárbaro de Gaza. Por todos los que Israel ha masacrado; y si francamente se preocupa por nosotros, nuestros hijos y un mejor futuro, obliguen al embargo de armas, únanse al BDS y hagan caso al grito de Gaza saliendo a las calles este sábado, 9 de Agosto con una demanda unida de sanciones a Israel. Rechazamos vivir en un gueto sumiso. Rechazamos morir en silencio. También pueden romper el silencio y permitir que este sábado sea el día de la rabia por Gaza. Ojala siempre lo recordemos y actuemos.

Ayah Bashir lleva a cabo un máster en políticas globales en la London School Economics and Political Science (LSE). Su primer grado fue en filología y literatura inglesa. Es miembro del comité base de Gaza para el boicot, desarme y sanciones (BDS) hacia Israel.

Los puntos de vista expresados en este artículo pertenecen a la autora y no reflejan necesariamente el editorial político del Middle East Eye.

Pie de foto: Palestinos huyen de sus casas mientras Israel continúa los bombardeos aéreos sobre Gaza tras el vencimiento del alto el fuego de tres días el 8 de Agosto (AA).

Original publicado en Middle East Eye.

Traducción: Candela del Mar Nogueroles Marzo