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La cuarta lengua

Anne Darby

En 1993, el gobierno britá Anne Darby

En 1993, el gobierno británico reconoció el galés como una de las lenguas oficiales de Gran Bretaña, y el año pasado reconoció también el gaélico y el irlandés. Se calcula que la población bilingüe de Gales asciende a unos 500.000 hablantes, pero tanto la de Escocia como la de los condados de Irlanda del Norte no superan en mucho a los 50.000 hablantes en cada caso.

A pesar de la escasez de estadísticas, se calcula que hay por lo menos 50.000 personas sordas en Gran Bretaña que no poseen un conocimiento funcional del inglés escrito y que tienen por único lenguaje la Lengua de Signos Británica (BSL). A estos les sigue un cuantioso grupo de personas culturalmente sordas que son bilingües en BSL e inglés, además de un gran número de personas que utilizan la lengua de signos para poder participar en reuniones y comunicarse con parientes, amigos o compañeros de trabajo sordos. En Gran Bretaña hay más de 100.000 personas oyentes que han aprendido la lengua de signos en cursos nocturnos. Sin embargo, no existen actualmente servicios que permitan divulgar información pública, noticias y programas de ocio y cultura en BSL.

La lengua de la sociedad sorda ha sido polémica desde siempre, sobre todo debido a las posturas divergentes respecto a la necesidad de los niños sordos de conocerla para poder disfrutar de un acceso pleno a la educación. Estas posturas se resumen básicamente en dos frentes: el de los sordos que argumentan que los niños precisan tener acceso a la BSL, y el del sistema educativo oyente, según el cual los niños sordos necesitan un acceso exclusivo al habla oral. En 1880, este último argumento de los "oralistas" resultó vencedor en un congreso internacional en Milán, una fecha que para los sordos significa tanto como para otras personas del Reino Unido el año 1066, año de la conquista normanda de Inglaterra. Tras el Congreso de Milán, los maestros sordos fueron despedidos y la falta de dirigentes con una formación adecuada hizo que el colectivo sordo perdiera su relieve en la sociedad.

A finales de los años 60, los lingüistas norteamericanos reconocieron la Lengua de Signos Norteamericana (ASL) como lengua por derecho propio, con estructuras lingüísticas, y empezaron a identificar las reglas gramaticales y la sintaxis que regía el idioma. En 1975, la Lengua de Signos Británica también fue reconocida como idioma por derecho propio por investigadores universitarios británicos, que habían utilizado el nuevo recurso del video para observarla y documentarla. Margaret Hodge, actual Ministra de los Discapacitados, insultó hace poco al colectivo sordo y puso en entredicho la autoridad académica de dichos lingüistas al afirmar que atribuir categoría de lengua al BSL era una cuestión discutible. La Asociación Británica de Sordos (BDA) fue fundada por personas sordas en 1890 como réplica al Congreso de Milán. Debido a la falta de una cantera de personas sordas con una formación adecuada, la BDA era dirigida por trabajadores sociales oyentes que habían decidido impulsar el uso de la lengua de signos a la vista de los fracasos del sistema educativo oral.

La declaración de la BSL como lengua de pleno derecho, unida a las pruebas documentales del fracaso del sistema educativo, dio un ánimo renovado al colectivo sordo. Durante los años 80, las personas sordas fueron cobrando mayor autoridad en el interno de la asociación, con el apoyo de un grupo radical de defensa de los derechos de los sordos, la Unión Nacional de Sordos (NUD), y empezaron a presionar al gobierno para que reconociera la BSL como lengua.

El gobierno se resistía a ello: denegaron ayudas solicitadas para la investigación de la BSL y de la educación de niños sordos. John Major, el Primer Ministro de la época, escribió en una carta a una mujer sorda que el gobierno nunca reconocería la BSL como lengua oficial británica, aunque que el parlamento europeo hubiera instado en 1989 a sus estados miembros a que reconocieran las lenguas autóctonas de sus estados y, en más reciente fecha, a firmar la Carta para las lenguas regionales o minoritarias del Consejo de Europa.

El gobierno laborista ha parecido querer presentarse como más receptivo a las reivindicaciones del colectivo sordo, pero en la práctica no ha cambiado casi nada. El presidente del Real Instituto Nacional de Personas Sordas, una organización cercana al gobierno laborista, le dijo recientemente a una mujer sorda que el gobierno británico no reconocería la BSL. Al ser interpelado por ella, le dijo que no había interpretado bien sus palabras, que lo que él había dicho era que "el gobierno no va a reconocer la lengua de signos la semana que viene".

La organizaciones de sordos se encuentran hoy bajo el influjo de un nuevo organismo, la Federación de Personas Sordas (FDP), constituida hace dos años. La FDP ha tomado el relevo donde lo dejó la NUD y sirve de plataforma para jóvenes sordos radicales, bilingües y con una fuerte conciencia de identidad como persona sorda. Lengua, cultura e identidad están tan íntimamente vinculadas que la cultura y la expresión artística minoritarias sólo pueden concebirse y manifestarse en la lengua del propio colectivo.

El año pasado, la FDP organizó por primera vez en la historia una recogida de firmas y una manifestación por el reconocimiento de la lengua de signos en Londres. Tras entregar una petición con más de 32.000 firmas en Downing Street, 4.000 personas sordas y compañeros solidarios se concentraron en Trafalgar Square, en el centro de Londres. Resultó una experiencia muy fortalecedora y para este año se han programado manifestaciones en las ciudades de Derby Nottingham en mayo, en Londres el 8 de julio y, más tarde, en Birmingham.

Para el caso de que el cabildeo de diputados, la presentación de peticiones, los encuentros con ministros y las marchas por las calles no conduzcan a ningún resultado positivo, el colectivo sordo británico ha empezado a poner en práctica el consejo que le dieron los defensores de la lengua galesa en el congreso de la FDP, el pasado mes de noviembre. Los activistas ya se están plateando la acción directa no violenta y han iniciado acciones contra el estamento médico, quien se dedica a experimentar con implantes en el oído interno de bebés sordos con la esperanza de "vencer a la sordera" y poder ofrecer una cura por medio de la neurocirugía. La manipulación genética también supone una amenaza para el colectivo sordo, pues transmite un mensaje de que nuestra presencia es tan indeseable y de que somos tan "imperfectos" que se nos debería excluir de la sociedad.

2001 será el Año Europeo de las Lenguas. ¿De qué modo lo significará el gobierno británico en cuanto a la cuarta lengua autóctona del Estado, la lengua de signos británica?

Anne Darby trabaja para la Federación de Personas Sordas (FDP)
FDP (Nottingham Branch) tel +44 115 911 1734; email anne.darby@bluecom.net.

Traducido por Matias Mulet.

Para lograr el cambio social, tenemos que ser creativos y promover la unidad dentro de nuestros movimientos, mientras estamos intentado a dividir nuestros oponentes. Howard Clark argumeta que el empoderamiento social noviolento es más que un proceso - y tendria que ser nuestro objetivo.