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'Uno de los chicos' – servicio militar obligatorio para las mujeres en el ejército israelí

Sahar Vardi

Photo credit: WikipediaPhoto credit: WikipediaDesde la creación de su Estado, el servicio militar es obligatorio para hombres y mujeres en Israel. El país hace gala, tanto dentro como fuera de sus fronteras, de su relativo igualitarismo sexual en el ejército, en el que las mujeres pueden contribuir a su sociedad de la misma forma que los hombres y demostrar su valía. Esta aparente igualdad sexual de la que se jacta el ejército provoca una determinada perspectiva feminista acerca de la conscripción femenina.

Podría suponerse que en un país que tiene servicio militar obligatorio, convencer a los jóvenes sobre la importancia de alistarse, y su propio interés en hacerlo, resultaría innecesario. Y sin embargo, en Israel, como en muchas otras sociedades con conscripción, la promoción del ejército y del reclutamiento de jóvenes toma numerosas formas.

Cuando yo tenía once o doce años, mi hermano tenía un póster en su habitación en el que se veía a una mujer soldado en pleno entrenamiento, cargando con un soldado varón a sus espaldas en una simulación de una evacuación de un compañero herido en combate. En esa época decidí que yo, de mayor, sería soldado; quería demostrarles a los hombres, aunque tal vez incluso más a mí misma, que podía hacer lo mismo que ellos. La chica del póster parecía demostrarlo. Más o menos a la misma edad, también tomé conciencia de que estaba en contra de la ocupación militar israelí de Palestina: esa violencia no era algo que quisiera fomentar en modo alguno. Pero el atractivo de poder disfrutar de la oportunidad de demostrar que era igual a los hombres en este campo, completamente dominado por ellos, era más fuerte. Con el tiempo, se me pasó esta idea, a medida que fue evolucionando mi comprensión del feminismo y el igualitarismo. Sin embargo, aún hoy hay momentos en los que, a un nivel emocional, me embargan los mismos sentimientos y siento la misma admiración (quizás incluso envidia) hacia esas mujeres soldado que "cargan" con y contra los hombres.

Tradicionalmente, la glorificación de los combatientes como héroes ha olvidado la mayor parte de las veces a las mujeres. Al tiempo que los movimientos feminista y antimilitarista intentan poner en entredicho esta glorificación, parece que el ejército israelí busca promocionar la participación de las mujeres en el combate, ni que sea para guardar las apariencias. El reclutamiento obligatorio para las mujeres no es simplemente una parte más de la conscripción en Israel –y del sentimiento de que “todo vale”– , sino que se presenta explícitamente como si se tratara de una política que se basa en la igualdad de los sexos, ¡y que la fomenta! Un video oficial de la Fuerza de Defensa Israelí (FDI) del año 2009, sobre la participación de las mujeres, expresa la misma idea: las mujeres podrán ser igual que los hombres si se alistan.1

Un artículo de una web mayoritaria de noticias israelí, Mako, titulado “50 cosas que no sabías sobre la Fuerza de Defensa Israelí (FDI)2, escrito por una reportera, destaca que:

  • Israel es el único país del mundo con servicio militar obligatorio para las mujeres.3 Las mujeres representan hoy el 34% del ejército, y el 88% de los cargos les están abiertos. Una cuarta parte de los oficiales de la FDI son mujeres.
  • Antiguamente, las mujeres no podían servir en buques de la marina, pero durante el último curso de formación de marineros, la distinción de “marinero excelente” recayó en una mujer.
  • El regimiento Karakal es el único regimiento mixto de la FDI, formado por hombres y mujeres. No hay excepciones: las chicas realizan la Instrucción Básica 07 (preparación para el combate), y portan metralletas MAG y Negev, así como camillas de enfermería, como cualquier otro combatiente (varón) de la FDI.

Este espejismo de igualdad tiene dos finalidades. La primera es incitar a las jóvenes a alistarse, enseñándoles que el ejército es un lugar en el que podrán demostrar que pueden ser iguales a los hombres, con los mismos deberes y mismo rendimiento. Sin embargo, el hecho de que cientos de soldados denuncien acosos sexuales en el ejército cada año y que, según datos de estudios militares de 2002, el 80% de las mujeres soldado los sufrieran durante el servicio, no sitúa a este ejército entre los 50 mejores de la lista, que digamos.

La segunda finalidad de este espejismo de igualdad es la legitimación del aparato militar, tanto ante sí mismo como ante el resto de la sociedad israelí y la comunidad internacional. El ejército israelí hace gala de ser el “ejército más moral del mundo”.4 Esta expresión se utiliza sobre todo para legitimar a la FDI en tiempos de combate, viniendo a decir así que, puesto que los soldados israelíes actúan de la forma más moral posible dadas las circunstancias, la pérdida de vidas civiles, los heridos y los daños materiales sufridos en las “operaciones militares” deben de ser justificables. Tras el ataque contra Gaza en 2009 (operación Plomo Fundido) el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, respondió a los testimonios de soldados respecto a los daños civiles provocados afirmando: “Tenemos el ejército más moral del mundo. Llevé uniforme durante diez años, sé lo que sucedió en Yugoslavia, en Afganistán y en Irak, y les digo que desde el jefe del estado mayor hasta el último soldado, el ejército más moral del mundo está a disposición del Gobierno israelí. No me cabe ninguna duda de que se investigará cada incidente concreto”.5

Sin embargo, para mantener esta perspectiva la FDI tiene que mostrarse como dueña de unos valores morales más elevados que los del pueblo contra el que lucha, no sólo en el frente de combate, sino también en el ámbito de sus principios fundamentales. Por este motivo, el reclutamiento de mujeres y el espejismo de la igualdad de las mujeres en el sistema militar, junto con el reclutamiento de homosexuales y bisexuales, brindan a la FDI una superioridad moral ­–al menos por lo que respecta a los valores "occidentales"– en comparación con otros ejércitos del mundo, y sobre todo de Oriente Medio. Esto hace que el ejército y la sociedad israelíes se puedan congratular de la obligatoriedad del servicio militar para las mujeres como si se tratara de una evolución progresista hacia la liberación femenina.

Por otro lado, el movimiento de las mujeres por la paz en Israel es, desde hace décadas, una voz dominante en el movimiento pacifista general, y ha conseguido aprovechar el potencial propio de esta voz femenina para influir en las políticas. Curiosamente, en otros momentos se hizo lo mismo utilizando el único papel en el que una sociedad militarista permitía que las mujeres dominaran –esto es, el papel de madre amorosa de un soldado–, para exigir el fin de la guerra y el regreso a casa de los soldados. Esta estrategia fue muy bien aprovechada por el movimiento "Four Mothers" (Cuatro madres), que desempeñó un papel clave en la retirada de Israel del Líbano en el año 2000.6 Otros movimientos feministas por la paz escogieron una vía diferente, la de cuestionar el papel que se les otorgaba de sustentadoras y educadoras de futuros soldados, y formaron grupos como Women in Black (Mujeres de negro), New Profile (Nuevo Perfil), la Coalición de Mujeres por la Paz y muchos otros, que intentaban aportar una voz feminista clara y constante contra la ocupación y la militarización de la sociedad israelí.

En 2005 Idan Halili, una joven israelí de diecinueve años, declaró su rechazo al servicio militar con las siguientes palabras: "Una institución profundamente patriarcal como el ejército subraya la marginalidad femenina y la superioridad de los valores identificados con la masculinidad... Se podría decir que en el ejército existe una mentalidad endémica de acoso sexual. Por ello, la exigencia de que una mujer se aliste equivale a exigirle que se enfrente a este acoso. Yo, como feminista, siento que debo evitar el servicio militar y actuar para reducir la influencia del ejército sobre la sociedad civil."

Hoy, todas las mujeres de los movimientos feministas israelíes que trabajamos por la desmilitarización de la sociedad israelí, tenemos que aportar sin descanso una voz feminista alternativa que subraye el patriarcalismo inherente al ejército y su efecto sobre las mujeres, así como presentar una alternativa: una voz feminista por la paz.

Notas

Traducido de Matias Mulet Truyols
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Basado en un artículo para el libro: "Sowing Seeds: The Militarisation of Youth and How to Counter It"