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Declaración de Andrés Daniel Giraldo (2006)

Saliendo de Bogotá en la flota "Rápido Ochoa", siendo las 9.00 p.m., con destino a Medellín, el bus fue parado por el Ejercito Nacional, del municipio de Guaduas - Cundinamarca a las 12.45 a.m. Nos quedamos en la carretera hasta la 1. 55 a.m., después el ejercito nos puso a reposar en el Batallón de infantería de Guaduas, entrando a las 2.11 a.m., es el justo momento donde uno se piensa que es lo que va a pasar. Nos encontramos 13 jóvenes en el hangar donde todos se entretienen jugando con sus celulares y haciendo uno que otro chiste. Al teniente Gómez, ya le expuse mi postura como "objetor de conciencia".

Revista a las 5.20 a.m., luces prendidas y a lavarse la boca, formación con el dragoniante Quintero y esperar para que nos lleven a Facatativa. Desayuno de arepa frita con chocolate y bueno un día lleno de sorpresas, que el teniente Gómez brindo, pues desde la levantada de nosotros nos ofreció balón de microfutbol, domino, raquetas y ping pon, cartas y acompañamiento continuo, lleno de risas y el humor frío que manejan los militares, con comentarios como "objetor por conciencia, tranquilo paisa que todo eso se le olvida cuando coja un fusil y vea caer casquillos, eso si que es emocionante". Risas de todos y cuando me imaginaban tuso, sin aretes y un camuflado, mucho mas que se reían.

Por la mañana, siendo las 8.30 a.m., sacaron sus petos y conos para hacer reten en la carretera, regresaron aproximadamente a las 12.30 p.m., con 15 jóvenes mas al batallón, se jugo un partido de fútbol, se contaron historias sobre el ejercito de lo bueno que es de las nuevas políticas, del trato humano que se estaba efectuando dentro de la institución, en fin de todos los jóvenes habíamos tres paisas, dos Huilences, dos Bogotanos, un indígena reinsertado de la guerrilla y 21 costeños de diferentes partes del Atlántico.

En el momento de montarnos al camión quedábamos 23, puesto que a 5 de ellos ya se les había resuelto su situación, entre ellos había un caso muy bonito, el de Tiberio Osorio, un joven de la unión Antioquia quien con sus 22 anos y habiendo cursado hasta 3 de primaria estaba muy asustado pues era la primera vez que salía de su pueblo, venia de Bogotá para trabajar en un almacén con sus primos, el decía "yo no se si me amañe, porque uno en esas ciudades tan grandes no es nada, al menos en mi pueblo lo conocen a uno y si esta aburrido, pues cojo a trabajar mis fresas y mis papas y me entretengo, yo en esa ciudad que hago". Cualquiera viendo sus manos reconocería su trabajo, como diría Don Juan Matus, "los hechos son los que hablan", es preciso lo que inspiraba Tiberio Osorio, el teniente no paso esto desapercibido y lo dejo salir.

Siendo las 2.15 p.m., nos llego a recoger un camión, rumbo a Facatativa en el recorrido, la gente ya se había hecho el ambiente y se contaban chistes, se especulaba de todos de cómo quedaríamos con uniforme, se trabajaban los discursos con los cuales no iban a ser aptos para prestar el servicio militar, discursos como "mis pies son demasiados planos, yo pequeño sufría de asma, a mi me dan ataques, yo me quebré esta mano" en fin, mil mentirillas con tal de evadir el servicio militar y además matar el tiempo mientras íbamos en el camión.

Llegamos al Batallón de infantería numero 38 "Miguel Antonio Caro", siendo las 4.30 p.m., nos formaron y bueno la costumbre de pasar revista con la pila de las cédulas, que de hecho no las decomisaron desde el momento en que nos cogieron, una aclaración y es que a mi nunca me formaron con la demás gente, desde el primer momento en el que llegamos a Facatativa, un sargento me llamo, me pregunto de donde era y me dijo que me quedara al lado de el. Sinceramente, me trato muy bien, hizo que lo acompañara todo el tiempo, como si yo fuese su gran amigo, me contaba historias e igual me preguntaba a mi y una cosa graciosa es que se sentía motivado con las historias sobre la medicina tradicional indígena, que el quería explorar mas ese campo, en una de las andaditas, me presento a unos colegas suyos, que inmediatamente dijeron: "ese hombre esta apto para el servicio, pues tiene buen porte", lo gracioso fue su respuesta "no este joven no se puede quedar, porque el consume medicinas"

Cuando llego el mayor a preguntar a la gente, sus razones por las cuales, no podían prestar el servicio, fue una oportunidad muy buena para exponer mi declaración como objetor por conciencia, pues estoy seguro que muchos de los jóvenes jamás habían escuchado nada de esto, ni creerían que era posible y mejor aun, quede libre, sin necesidad de exámenes, ni ningún otro lío, lo único que me dijo es que le presentara mi declaración por escrito y con firma y sello a quienes se las había presentado.

Quedamos cuatro jóvenes libres, lo única que teníamos que hacer era confirmar información en el distrito, cosa que le hicieron a los otros dos compañeros, pues sus recibos de pago ya se estaba diligenciando, en cambio a mi, no tenían nada que confirmarme, entonces para afuera. Salí del batallón siendo las 5.50 p.m. acompañado por el sargento Pena, al que le pregunte que si me podían dar cualquier papel para que no me fueran a detener en el camino de nuevo (claro pensando que ya había perdido $ 35.000 del pasaje), el me dijo "tranquilo paisa que ya no lo cogen, de todas maneras tenga mi numero de celular y si lo cogen comuníquese inmediatamente conmigo".

Todos esos tratos me llamaron mucho la atención, yo pensaba que ya se les había mandado a ellos algunos comunicados y por eso estaban tan amables, pero no hubo forma por lo tarde del día. Una de mis conclusiones era que trate de hablarles mucho desde lo legal retomando mucho artículos y leyes, además que siempre le sostuve que no estoy de acuerdo con las estructuras militares vengan de donde vengan y que las armas no son formas de construir comunidad, esto tal ves los cuestionaba y me daba un poco de carácter.

Ninguno de los jóvenes quería prestar el servicio militar, pues todos sacaron disculpas y nadie pasó al frente cuando el mayor dijo "quien quiere estar en ejército nacional de Colombia", eso le tuvo que causar mas cólera, pues se le desmejoro el genio al hombre. Los 17 jóvenes restantes pasaron a hacerse los exámenes médicos y a recibir su veredicto final.