Campaña del mes: Campaña de Alto el Fuego pide el cierre responsable de Denel

En Sudáfrica el gobierno del apartheid dependía fuertemente del reclutamiento para continuar con su poder en la región y para poder contener a la mayoría de sudafricanos.

La objeción de conciencia al servicio militar aumentó en los años 80 y encontró el apoyo popular en la campaña para poner fin al reclutamiento. Cada vez más jóvenes blancos se negaban a servir al ejército del apartheid o simplemente no se presentaban cuando eran llamados a filas; estos factores ayudaron a la desaparición del estado del apartheid. En 1993, con las primeras elecciones democráticas a la vista, el ECC se disolvió.

En esos momentos el país estaba sumido en una encarnecida violencia y la guerra de Angola continuaba activa. Algunos activistas anti-apartheid sintieron que aún se requería una campaña de desmilitarización centrada en la paz y el desarme. Así fue como se creó la Campaña de Alto el Fuego. La primera campaña se centró en promover unas elecciones pacíficas bajo el siguiente eslogan: utiliza la papeleta no la bala. Desde 1993 Alto el Fuego ha continuado promoviendo la noviolencia y su campaña en contra de las armas contó con un importante número de empujes incluyendo una llamada al cierre responsable de Denel la empresa estatal de producción de armas.

Durante el apartheid se introdujeron sanciones armamentísticas en Sudáfrica. Esto supuso que el país invirtiese enormes cantidades en su propia industria armamentística, en especial por parte del grupo de armamento estatal, Armscor (Armaments Corporation of South Africa).

En 1992 el gobierno sudafricano dividió Armscor y creó una división de producción bajo el nombre de Denel (Pty) Ltd. Desde entonces, casi cada año, esta empresa estatal ha sufrido grandes pérdidas a lo cual el gobierno respondió invirtiendo en ella miles de millones (5100 millones desde 1997 y su pérdida más reciente fue de 543,9 millones de rand según el informe anual para el año 2008-2009). Aunque con el tiempo los trabajadores van representando cada vez mas todos los grupos raciales, más de la mitad siguen siendo blancos y la mayoría de trabajadores blancos trabajan en la dirección (suponen un 78,4% de los directivos).

Denel ha recibido dinero de parte del gobierno así como promesas de unos 5100 millones de rand desde 1997; un dinero que se podía haber utilizado para reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de los sudafricanos que viven por debajo del umbral de la pobreza.

La industria armamentística depende mucho del capital y Denel no es ninguna excepción. Durante el último ejercicio, dio trabajo a una media de menos de 7300 trabajadores, mientras que sus activos a final de año superaban los 5100 millones rand. Esto significa que, por cada empleado, Denel necesitó activos por valor de más de 700 000 rand. Para una contratación más eficiente, el Estado podría utilizar sus activos de una manera mucho más efectiva. Sin embargo sigue asegurando que su desaparición supondría una pérdida masiva de empleos.

El hecho de pertenecer al Estado no garantiza que Denel no tenga antecedentes, al igual que otras empresas de producción armamentística, también ha sido acusada de corrupción. En 2005 se informó de que India había cancelado un contrato muy sustancioso porque supuestamente Denel habría incumplido clausulas contractuales al utilizar demasiadas influencias y agentes o comisiones pertenecientes a la agencia para ganar este contrato. A pesar de que Denel aseguró que subsanaría los problemas existentes con el gobierno indio, parece ser que el problema sigue sin resolverse y Denel aún tiene que informar al gobierno de las supuestas transgresiones.

Denel no puede competir en el mercado mundial de armamentos con los grandes comerciantes armamentísticos como son EEUU, Gran Bretaña, Francia y Rusia. Además, debido a las dificultades de una economía de escala, nuestro Ministerio de Defensa asegura que el SANDF (las fuerzas armadas de Sudáfrica) compra hardware militar de Denel a precios no competitivos. Asi que según parece, la existencia de Denel parece estar estrechamente unida a una SANDF que absorbe los caros productos de Denel.

Puede que el gobierno por fin se haya dado cuenta del lastre que supone Denel en un momento en el cual debería estar invirtiendo más en la entrega de servicios o que esté avergonzado por las acusaciones de corrupción, pero el hecho es que el año pasado el gobierno se negó a pagar a Denel la cantidad restante de 1700 millones de rand del total de 5200 millones de recapitalización que Denel quiere implementar como parte de su nueva estrategia.

A lo largo de los años la campaña de Alto el Fuego ha incluido el apoyo por parte de los medios de comunicación en lo que a este tema se refiere, pidiendo un cierre responsable de Denel y una mayor transparencia a la vez que resaltando el gasto que supone del dinero del contribuyente. Hemos celebrado seminarios de manera regular y en ocasiones incluso hemos intentado contactar con los jefes ejecutivos, como parte de nuestra estrategia también hemos intentado desempaquetar varios componentes de la empresa y poner la información al alcance de todos. Los argumentos que dicen que el cierre de Denel supondría la pérdida de empleos y el hecho de que el gobierno considera la empresa como un activo estratégico, han sido puntos difíciles de contrarrestar. Y todo esto a pesar de que Denel no tiene en cuenta el medioambiente, la creciente contaminación que produce y sus malas condiciones laborales. Algunos trabajadores han sufrido problemas de salud a largo plazo y han recibido muy poca compensación por ello. También hemos escrito a varios ministros y les hemos proporcionado la información que hemos podido recoger.

Para más información:
http://www.ceasefire.org.za/