Editorial

Bienvenidos a la edición de octubre del boletín electrónico Informe OC - un poco atrasado, pero esperamos que con la edición siguiente seguimos con el ritmo normal.

El enfoque de esta edición está principalmente en nuevas situaciones con respecto a las tendencias del reclutamiento - Canadá, China, y la Unión Europea. Pero un caso de un ' objetor de conciencia ' estaba recientemente en todos los medios de comunicación, y nosotros también lo mencionamos en este boletín: el caso de Hakan Ekinci que secuestró un avión de las líneas aéreas turcas mientras le estaban deportado de Albania.

Es obvio, como dicen los resistentes a la guerra turcos en su declaración, que "el acto de secuestrar un avión y de poner en peligro la vida de centenares de personas no se conforma con las premisas básicas de la objeción de conciencia que está rechazando todas las formas de relaciones que prediquen asesinato."
Mientras que el secuestro de un avión tiene poco que ver con la objeción de conciencia - y es utilizado por autoridades desacreditar a objetores de conciencia - también destaca las implicaciones posibles del servicio militar obligatorio, y también de un procedimiento restrictivo del asilo.

Demuestra a qué clase de actos desesperados puede conducir el miedo del procesamiento para no realizar servicio militar, especialmente cuando alguien viene de un país opresivo, que Turquía, a pesar de todos los discursos de la democratización y de las negociaciones para ser de miembro del EU, sigue siendo.

Es cuestionable - quizá poco probable - que Hakan Ekinci se habría calificado como objetor de conciencia, incluso si Turquía reconociera la objeción de conciencia, y aprobaría una ley sobre la objeción de conciencia, según lo exigido por el Parlamento Europeo el 8 de septiembre. La objeción de conciencia es un derecho humano fundamental, y no es la respuesta a todos los problemas relacionados con el reclutamiento (o para esa materia incluso los contratos especiales del ' trabajo ' de los soldados voluntarios, que no permiten dejar el ejército en cualquier momento, y amenazan con encarcelamiento para el incumplimiento de las obligaciones del contrato, que es desconocido en el mundo privado). El caso de Hakan Ekinci demuestra de nuevo que no es la objeción de conciencia lo que es problemático, sino cualquier forma de servicio militar, sea él obligatorio o voluntario.

En preparación para el Día Internacional de l@s Pres@s por la Paz el 1 de diciembre (véase abajo) hemos publicado la edición Pres@s por la Paz del Fusil Roto.

Solicite por favor su copia de la oficina de WRI, y apoye a presos para la paz.

Andreas Speck