Semillas africanas de nueva esperanza y noviolencia

Los dos, haciéndonos eco y haciendo caso de la llamada del primer presidente de Zambia, el Dr. Kenneth David Kaunda, a “redoblar los esfuerzos para conseguir justicia y un verdadero humanismo africano”, como editores y autores de Seeds of New Hope: Pan African Peace Studies for the 21st Century (2009) y el próximo Seeds Bearing Fruit: Pan African Peace Action, afirmamos el gran potencial que tienen las gentes de África. El prólogo de Kaunda en nuestro primer libro llama tanto a los expertos como a los activistas a ayudar a crear y sostener una sociedad que celebra la diversidad humana y confirma las contribuciones de cada africano (además de aquellas personas y organizaciones amantes de África), en la urgente búsqueda de la justicia social, la paz, y la independencia verdadera. Está claro que el verdadero empoderamiento sólo se conseguirá cuando la gente de todo el mundo tenga el control sobre sus propios recursos y trabajo. Preparándonos para nuestro segundo libro (así como para la conferencia de la IRG sobre Luchas Noviolentas y Sobrevivencia Local), nos hemos encontrado con muchos ejemplos de resistencia noviolenta tanto contra el militarismo como el impacto de base de la globalización neo-liberal.

Las tres situaciones que se describen a continuación ilustran algunos de los movimientos creativos que están surgiendo en la actualidad. Estas instantáneas sirven para dar a conocer unas iniciativas muy poco conocidas pero poderosas e impactantes:

  • Un cura católico en Angola, el Padre Jacinto Pio Wacussanga – presidente de la asociación radical de derechos humanos ALSSA – ha asumido un papel importante en la defensa de los derechos de aquellos campesinos que no tienen tierras contra los “nuevos” militares dueños de las tierras. En 2003, él y sus colegas recibieron numerosas amenazas de muerte. Pero ellos están convencidos de la fuerza de la noviolencia como método para cambiar la sociedad.

 
Jan Van Criekinge de la IRG ha escrito sobre cómo los medios de comunicación independientes, las organizaciones de derechos humanos y las iglesias en Angola están ayudando a estabilizar la paz tan ansiada por la gran mayoría de la población. “La consolidación de la paz” dice Jan, “depende sobre todo del modo en que el proceso de reconstrucción afronte las profundas divisiones sociales, la alienación del estado unipartidista y de su corrupción institucionalizada a todos los niveles, así como la pobreza que sostuvo la guerra durante tantos años. La reconstrucción debería, en primer lugar, cubrir todas las necesidades de los millones de personas que viven en una pobreza desesperante en las zonas rurales y que, estando completamente aisladas de los grandes centros urbanos y económicos, se enfrentan a las fatídicas consecuencias de muchas minas antipersona que se encuentran en su día a día, y que de momento no han visto apenas ningún beneficio a la paz”.

El reasentamiento de unos cuatro millones de desplazados y refugiados de guerra continúa siendo un tema preocupante. Pero de momento se han evitado grandes enfrentamientos gracias a la mediación de iglesias y a otras iniciativas locales.

  • Cada vez con más frecuencia, los grupos locales de la República Democrática del Congo entienden la necesidad de trabajar por sí solos y escuchar las peticiones de los jóvenes que han sido los más afectados por las guerras. La Ligue des Femmes pour le Développement et l’Education à la Démocratie (LIFDED) basada en Kinshasa es uno de estos grupos y su directora ejecutiva, Grace Lula, también está afiliada con Pax Christi Internacional. El trabajo de LIFDED se ha centrado en formar a mujeres y jóvenes en la noviolencia, en la resolución de conflictos, en derechos humanos y empoderamiento.

LIFDED y Lula nos presentaron a la Reverenda Biasima Rose Lala, líder del Foro Ecuménico de los Grandes Lagos y coordinador de un proyecto de ayuda a niños que cubre las ciudades de Kinshasa y Goma. Reiteró las conexiones entre la economía y la violencia en el Congo hoy en día. “El país no es pobre, pero hemos contado con una gestión de los recursos que no han sido bien repartidos. La gente se siente frustrada y esto deriva en guerra; los padres mueren, los niños se vuelven más pobres, y el círculo vicioso continúa.” Lala se hizo miembro del parlamento de la RDC para ayudar a monitorizar las políticas creadas y la adjudicación de recursos. “El 3 de junio de 2008, la legislatura votó en un proyecto de ley a favor de la Protección de los Niños,” apunta. “El gobierno se encuentra en la mejor posición para tratar los problemas de los niños, pero hay que centrar los recursos en la educación y protección de los niños. Debemos luchar en contra de la corrupción gubernamental, y crear proyectos locales que mantengan la larga y rica tradición africana de la solidaridad entre unos y otros. Debemos hacer que la gente sea consciente de lo que es ser una nación y como nación debemos proteger lo que tenemos. El poder no es una manera de despojar a los individuos; el poder es una manera de servir a los demás. Tengo esperanza en el futuro…pero no es ni fácil ni se puede de manera rápida cambiarle la mentalidad a la gente.”

Georgette Nyembo es otra fuerte mujer congoleña, una activista de la iglesia que preparó observadores electorales para el Ministerio de Reconstrucción. Dice que el primer paso para la reconstrucción del Congo es, más que nunca, dejarle claro a cada niño que “existe la posibilidad de elegir entre el arma que ha tenido en sus manos y un estilo de vida, noviolenta, que podría llevar.”

  • Un método de protesta utilizado por las mujeres en el Delta del Río Níger es el de las amenazas y el uso del desnudo. Relatos históricos sobre la oposición femenina muestran que este tipo de protesta era común entre las mujeres al este de Nigeria. Para las comunidades orientales, el desnudo público es considerado “una seria y permanente maldición” capaz de causar impotencia física, económica y política entre los hombres por los cuales las mujeres se desvisten. Esta amenaza del desnudo suele crear una alarma entre los hombres culpables de causar dicha amenaza, puesto que una exhibición tal suele ser considerada un extremo y una manera de manifestarse de peso. Para justificar esta acción las mujeres deben haber sido empujadas hasta el límite antes de que lleguen al punto de desnudarse. Los hombres infractores suelen intentar negociaciones precipitadas para intentar evitar los efectos debilitantes de este tipo de protesta femenina.

El experto nigeriano Ifeoma Ngozi Malo nos contó historias de cómo esta herramienta estratégica del desnudo “desnudaba” al infractor de toda credibilidad tanto a nivel público como privado. Ningún hombre, incluso aquellos que no provenían de las comunidades afectadas, cuestionó en ningún momento el uso del desnudo, todo lo contrario, ¡le tenían miedo! Las mujeres han despotricado de hombres de los cuales tenían quejas y han mantenido a los infractores como rehenes. Se negaban a dejar ir a los infractores mientras bailaban, cantaban y amenazaban al infractor con el desnudo. En algunos casos se sentaban físicamente encima del infractor con traseros vestidos (y en ocasiones desvestidos).

La amenaza o el uso del desnudo, según Malo, nunca se han hecho a la ligera. De hecho, antes de que se lleve ningún tipo de acción de este estilo, las mujeres emiten una advertencia a los infractores sobre sus intenciones. Cuando se emite una amenaza tal, los infractores suelen pedir una reunión de paz con las mujeres para evitar que se lleve a cabo el acto. Esta técnica ha sido utilizada por las comunidades locales que ven sus medios de supervivencia y su entorno amenazados por las actividades de multinacionales como Shell, Chevron, Mobil, Texaco y Agip. Los grupos de mujeres sueles utilizar este método sólo cuando sus opresores las han llevado al límite y no ven otra salida para conseguir que sus opresores corrijan el mal hecho.

La gente de África tiene la capacidad y el compromiso necesario para cuestionar las estructuras y relaciones existentes, para desarrollar voces de paz puramente africanas. Un análisis crítico de la guerra y la violencia en este continente hoy en día, requiere que todos (africanos y los que nos solidarizamos con ellos) seamos activistas. Estudiantes y profesores todos: cosechando las semillas ya plantadas y plantando nuevas en el camino.

El agitador de la IRG y el panafricanista Bill Sutherland subrayaron el hecho de que hace décadas, cuando el continente estaba repleto de entusiasmo por el final del colonialismo, las semillas de los problemas futuros ya existían. En estas nuevas historias contadas durante tiempos aparentemente difíciles podemos ver, según Sutherland, las “semillas de nueva esperanza.” El movimiento de paz que cambiará el mundo y que liberará a África debe empezar en el patio trasero de cada africano. Esperamos que estos ejemplos sirvan de inspiración; todos debemos excavar hondo y ponernos manos a la obra por una paz justa.

Elavie Ndura-Ouedraogo y Matt Meyer