Campaña del Mes: Stop CATerpillar

Durante los últimos cuatro años, activistas e inversores socialmente responsables se han dirigido a la junta de accionistas de Caterpillar en el centro de Chicago para intentar que la empresa rinda cuentas sobre las violaciones de los derechos humanos y crímenes de guerra cometidos con sus productos. La campaña ha sido un éxito en la difusión del uso ilegal e injusto de sus productos y presionar a la empresa para que cambie su política comercial. Cada año, la junta de accionistas es copada por activistas e inversores preguntando al Presidente y a la Junta de Directores e instándolos para que tomen medidas. Cada año, la protesta en el exterior de la junta está repleta de manifestantes desprestigiando las prácticas de CAT e instando a la empresa a tomar medidas.

CAT y la ocupación

La maquinaria de la Corporación Caterpillar está directamente implicada en graves violaciones de los derechos humanos y leyes humanitarias por parte del ejército israelí;

El ejército israelí ha utilizado equipamientos de Caterpillar para arrancar cientos de miles de olivos y huertos de dátiles, ciruelas, limones y naranjas, provocando privaciones económicas generalizadas y degradación medioambiental en zonas rurales de Palestina.

Desde 1967, el ejército israelí ha utilizado maquinaria Caterpillar, incluyendo los bulldozers adaptados D-9 y D-10 para destruir más de 12.000 casas en Cisjordania, la franja de Gaza y Jerusalén Este, dejando decenas de hombres, mujeres y niños sin hogar.

Desde septiembre de 200, el ejército israelí ha utilizado productos Caterpillar para destruir más de 3.000 casas, cientos de edificios públicos y comercios privados y grandes zonas agrícolas.

Los derribos de casas se realizan normalmente sin aviso, a menudo por la noche, y los ocupantes son desalojados por la fuerza sin tiempo para rescatar sus propiedades. A menudo el único aviso es el ruido sordo de los bulldozers Caterpillar de fabricación estadounidense del ejército israelí que comienzan a derribar los muros de sus casas.

El ejército israelí ha seguido derribando casas incluso cuando sabía que los habitantes estaban todavía dentro de las casas designadas.

Docenas de palestinos han sido asesinados en estas circunstancias, como Nabila al-Shu'bi, que estaba embarazada de siete meses, así como sus tres hijos y cuatro miembros más de su familia, a los que se dejó morir bajo los escombros de su casa de Nablús cuando fue derribada el 6 de abril de 2002.

El 16 de marzo de 2003, la pacifista estadounidense de 23 años Rachel Corrie fue asesinada por soldados israelíes que conducían un bulldozer Caterpillar D-9, mientras permanecía de pie en una protesta noviolenta contra la demolición de una casa en Rafah.

Todas estas demoliciones de casas y muertes de civiles son ilegales según la ley internacional, y violan especialmente la Convención de La Haya de 1907 y el Cuarto Convenio de Ginebra;

El ejército israelí utiliza los bulldozers de Caterpillar para construir un muro de separación que toma importantes zonas de los Territorios Palestinos Ocupados.

El Tribunal Internacional de Justicia determinó que la construcción de dicho muro era ilegal y contravenía expresamente la Convención de La Haya de 1907, el Cuarto Convenio de Ginebra, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Declaración de Derechos de la Infancia.

La venta de bulldozers Caterpillar al ejército israelí se realiza a través del Programa de EE.UU. de Ventas a Ejércitos Extranjeros y es una violación de la Ley de Control de Exportación de Armas de EE.UU (Ley 90-809), que prohíbe el uso de armas estadounidenses contra civiles y cualquier uso que no sea la “seguridad interna” o la “legítima autodefensa”.

La venta de Caterpillar de bulldozers al ejército israelí contraviene las Normas de la ONU sobre las Responsabilidades de las Empresas Transnacionales y Otras Empresas Comerciales en la esfera de los Derechos Humanos, que establece que dichas empresas transnacionales “no cometerán ni se beneficiarán” de crímenes de guerra u otras violaciones de los derechos humanos o leyes humanitarias (artículo C3); y que las empresas transnacionales “ se abstendrán de todo acto que impida” el ejercicio de derechos humanos básicos, como el derecho al desarrollo, a una alimentación y una vivienda adecuadas y al más alto grado posible de salud física y mental (artículos E11 y E12).

La implicación de Caterpillar en los abusos arriba mencionados ha llamado la atención de las Naciones Unidas y de las principales organizaciones de derechos humanos.

La Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU ha escrito a James Owens, Director Ejecutivo de Caterpillar diciendo que “el consentimiento de la distribución de sus... bulldozers al ejército israelí... con el conocimiento seguro de que van a ser utilizados para esos fines, puede implicar la complicidad o aceptación de la participación de su empresa en presentes o futuras violaciones de los derechos humanos...”

Todos los hechos descritos son de dominio público.

La venta de Caterpillar de bulldozers al ejército israelí contraviene el propio Código de Conducta en Negocios Internacionales, que establece que “Caterpillar acepta las responsabilidades de la ciudadanía global” y reconoce que “el compromiso de Caterpillar con el éxito comercial también debe tener en cuenta las prioridades sociales, económicas, políticas y medioambientales”.

Portavoces de Caterpillar Inc. han reconocido que Caterpillar está al tanto de que el ejército israelí utiliza los productos de Caterpillar para destruir casas civiles, recursos e infraestructuras agrícolas, pero que sin embargo Caterpillar ha rechazado condenar estas prácticas o tomar medidas para detener la venta o transferencia de productos Caterpillar al ejército israelí.

La campaña Stop Cat pide que:

Caterpillar detenga la venta de bulldozers a Israel hasta que deje de utilizar estas máquinas para destruir la vidas y el sustento de los palestinos, contraviniendo las leyes humanitarias y los derechos humanos

Caterpillar establezca mecanismos transparentes y creíbles de control y verificación independientes, con la colaboración de ONG de derechos humanos que certifiquen el cumplimiento de éstas condiciones.

Caterpillar adopte un código de conducta que cumpla con las Normas de la ONU sobre Comercio y asegure la aplicación del artículo 11, que establece que las empresas transnacionales y otras empresas de negocios deben tomar medidas estrictas para evitar que cualquier producto o servicio que ellas fabriquen o suministren no sea utilizado para cometer violaciones de los derechos humanos o leyes humanitarias internacionales.

Activistas de derechos humanos y ciudadanos, organizaciones religiosas, pacifistas, organizaciones árabe-americanas, grupos judíos, estudiantes, y otros que promueven la paz y la justicia en Israel y Palestina se unan a nuestro esfuerzo.

Más información en:

http://stopcat.org
http://cat.com

Traducción: Pedro Ballesteros