Nombramiento de nuevo personal

Tenemos el agrado de anunciar que la Internacional de Resistentes a la Guerra ha contratado a Javier Gárate de Santiago de Chile como encargado de nuestro nuevo programa de noviolencia.

Javier, quien es miembro activo de Ni Casco Ni Uniforme, sección de la IRG en Chile, tiene a su haber diferentes experiencias que le ayudarán con su nuevo trabajo. Tal vez algunos de Uds. conocieron a Javier en Israel en el 2003 cuando participó allí del entrenamiento del Día Internacional de la Objeción de Conciencia. También fue uno de los organizadores del 15 de mayo del 2004 en Chile. Javier comenzará a trabajar en Londres a mediados de marzo.

Joanne Sheehan, presidenta de la IRG

Unas palabras de Javier

Mi nombre es Javier Gárate, el ser elegido para el puesto en la IRG me provoca una gran alegría, al mismo tiempo que se me presenta como un gran desafío. El desafío es que en conjunto con tod@s quienes conforman la IRG logremos desarrollar una campaña activa en noviolencia. Donde con la cooperación y compromisos de todos logremos luchar en contra de las empresas que profitan de la guerra. Para esto me parece fundamental la coordinación de nuestra red para trabajar en conjunto por este desafío.

En el mismo sentido pretendo lograr rescatar las diferentes experiencias que se han y que se están desarrollando en torno a la noviolencia para lograr construir materiales para apoyar las experiencias existentes como al mismo tiempo motivar para que nuevas experiencias surjan de resistencia noviolenta al sistema militarizado. Por mi parte yo entregare toda mi experiencia de los más de siete años de trabajo en el grupo de objeción de conciencia Ni Casco Ni Uniforme en Santiago de Chile, donde soy uno de los miembros fundadores. Fui parte del primer grupo de jóvenes que se declararon objetores de conciencia en Chile, derecho que todavía no es respetado en este país.

Al mismo tiempo espero aportar con la visión que me entrega el haber estudiado la carrera de antropología, al evidenciar el valor que tiene la diversidad cultural.

No me queda más que invitarlos a subirse a los tremendos desafíos que significan un programa de noviolencia, en el mundo de hoy.

Javier Gárate