Reseña del libro The Hammer Blow

“Cada bomba arrojada, cada bala disparada tiene que haber sido fabricada en algún lugar y, donde sea que este se encuentre, se le puede hacer frente.”

Smash EDO

Para quienes están involucrados en las campañas antimilitaristas, la acción de Seeds of Hope (‘Semillas de esperanza’) tiene un estatus casi mítico, no solo como una acción inspiradora y extremadamente radical, sino como un ejemplo de cómo el jurado puede llegar a un veredicto en base a causas de orden moral con el fin de tratar de prevenir un crimen mayor. He llevado a cabo entrenamientos de acción directa durante unos cuantos años y no creo que haya ni uno solo en el que Seeds of Hope no se mencionó y el alcance se extiende mucho más allá del movimiento antimilitarista.

The Hammer Blow, por Andrea NeedhamThe Hammer Blow, por Andrea NeedhamThe Hammer Blow cuenta la historia de un grupo de mujeres que desarmó un reactor Hawk de la British Aerospace (ahora BAE Systems) con destino a Indonesia. Las mujeres usaron martillos para causar daños por un valor de millones de libras. Después de pasar seis meses en prisión en espera de un juicio, fueron absueltas de todos los cargos. Las mujeres argumentaron que la acción era necesaria para evitar que el reactor Hawk fuera usado con el fin de atacar Timor Oriental, ya que tenían testimonios de que se habían utilizado reactores Hawk en los ataques a aldeas de dicho país. Indonesia venía ocupando ilegalmente Timor Oriental desde hacía más de veinte años y, en ese momento, había matado a un tercio de la población. A pesar de las flagrantes violaciones de los derechos humanos, el Gobierno del Reino Unido siguió apoyando la venta de armas a Indonesia.

Aunque durante años supe de estas acciones, me di cuenta de que, mientras leía The Hammer Blow, había un montón de cosas que desconocía. No me di cuenta de que el ser una acción dirigida por mujeres era una decisión activa o de que cuatro de las mujeres pasaron seis meses en prisión en espera del juicio y luego se defendieron ellas mismas ante la corte. No sabía que habían pasado un año preparando la acción, reuniéndose un fin de semana al mes para planearla, y durante todo el tiempo que hablé de la acción o me referí a ella, no creo que realmente haya pensado sobre cómo debe haber sido vivirla y que ellas se estaban enfrentando a una sentencia de diez años en prisión por llevarla a cabo.

El libro llegó a mi buzón de correos un sábado por la mañana y para el domingo, ya lo había terminado. No podía dejar de leerlo y hasta me encontré leyendo fragmentos en un almuerzo con un amigo (¡y no soy de los que leen con frecuencia en voz alta para la gente!). Cuando lo dejé para así poder dormir, tenía la adrenalina tan alta que mi cerebro zumbaba y tuve sueños alimentados por BAE. El libro me tuvo en suspenso mientras leía la experiencia de Andrea de planear y llevar a cabo la acción, el tiempo en prisión y la incertidumbre del proceso judicial.

Andrea comienza el libro hablando sobre su proceso de politización y cómo se vio afectada por las comunidades con las que vivió en los EE. UU. (la Community for Creative Nonviolence y el movimiento Dorothy Day Catholic Worker). Siempre me intereso en saber cómo la gente se convirtió en activista, y la historia de Andrea, mientras escribe acerca de la primera protesta en la que participó y la primera vez que fue arrestada, me atrapó.

El libro es ameno y me sorprendió lo gracioso que es por momentos. Está condimentado con anécdotas entretenidas, como cuando una de las mujeres se queda dormida durante un trabajo de reconocimiento (¡tenían que pasar toda la noche en un campo para vigilar la fábrica de armas y localizar un reactor Hawk!) o como cuando la emprendieron a martillazos contra el reactor Hawk, esperaron un montón de tiempo para ser descubiertas y se las arreglaron para encontrar un teléfono y despertar al periodista John Pilger y telefonear a la amiga de ellas, Angie Zelter, para contarles lo que había sucedido. Cuando Angie fue finalmente arrestada por conspiración y el guardia penitenciario estaba tan sorprendido que, cuando preguntaron si ella era una prisionera, ella respondió: “No, soy inspectora penitenciaria y solo estoy probando las esposas”.

The Hammer Blow es una visión fascinante sobre algunos de los pensamientos, sentimientos y logísticas por los que atraviesa la gente cuando lleva a cabo una acción.

El reactor Hawk desarmado por el grupo de afinidad Seeds of Hope.El reactor Hawk desarmado por el grupo de afinidad Seeds of Hope.Realiza una destacadísima labor al resaltar cuán importantes son las tareas de apoyo al momento de llevar adelante una acción. Es fácil hablar de y centrarse en las personas que son arrestadas durante una acción, pero la gente no siempre ve el trabajo de preparación que la respalda. Aunque fueron tres las mujeres que la emprendieron a martillazos contra el reactor, la acción no habría sido posible sin las otras siete del grupo de apoyo. El compromiso y los esfuerzos de las mujeres que respaldaron a las tres en prisión son sorprendentes, en especial si creciste en la era de internet y das por hecho la velocidad y la facilidad de comunicación que con ella viene. Por ejemplo, durante los seis meses que las mujeres estuvieron en espera del juicio, el grupo de apoyo coordinó visitas a la prisión y fotocopió y publicó, de manera individual, 1500 boletines informativos para el creciente número de seguidores.

Veinte años después, esta acción no podría ser más relevante. El Gobierno del Reino Unido y BAE Systems continúan dotando de armas de origen británico a regímenes represivos que las usan para cometer atrocidades en lugares como Yemen. El Parlamento Europeo ha votado a favor de la suspensión de las ventas de armas a Arabia Saudita, la ONU ha publicado un informe y el Comité de Desarrollo Internacional del Parlamento ha planteado la inquietud de que las armas británicas están violando el derecho internacional humanitario en el conflicto contra Yemen y ha exigido que se prohíban las ventas de armas. A pesar de haberse comprobado que han bombardeado de manera indiscriminada a civiles y a objetivos civiles —incluidos hospitales de MSF, escuelas y una boda—, el Gobierno del Reino Unido no hará nada que ponga en riesgo la relación que tiene con su principal cliente armamentístico: BAE está sacando provecho del bombardeo tras haberse asegurado recientemente nuevas ventas de aviones de combate Typhoon y aviones de entrenamiento Hawk.

Si el Gobierno del Reino Unido se rehúsa a hacer lo que es correcto, no nos queda otra opción más que tomar cartas en el asunto. El libro de Andrea es una lectura útil e inspiradora para cualquiera que desee pasar a la acción. El libro lleva a cabo un trabajo estupendo en cuanto a la desmitificación de la acción directa y hasta incluye una práctica lista de pasos para realizar y pensar y hacer posible la acción de las Seeds of Hope.

BAE Systems continúa proveyendo armas a regímenes opresivos. Si estás en el Reino Unido, averigua cómo puedes hacer para que la empresa rinda cuentas en la asamblea general anual del 4 de mayo.

Para más información, envía un correo electrónico a action@caat.org.uk.

Únete a la campaña #StopArmingSaudi.