Resistiendo la militarización de la policía

Ali Issa y Tara Tabassi

Como organizadores nacionales de la Liga de Opositores a la Guerra (WRL), y como personas que dedicamos nuestra vida a rechazar el militarismo en el mundo, son pocas las veces que experimentamos momentos en que nuestro trabajo une esfuerzos, donde el poder de la gente es mayor que la gente con poder. Pero muchos esfuerzos se unieron el 5 de septiembre, y pudimos sentir la fuerza de ese poder de la gente. Una congregación de muchas comunidades afuera del Hotel Oakland Marriott en Oakland, California –sede de la exposición de armas para la policía Urban Shield (Escudo urbano)– fue la culminación de meses de preparativos locales y nacionales en todo Estados Unidos. Hacia el final del día, nos emocionamos al escuchar el anuncio: la alcaldesa de Oakland, Jean Quan, prometió que Urban Shield terminaría su serie de ocho años y no se llevaría a cabo ahí el próximo año. A la vez que los organizadores celebrábamos esta novedad, también entendimos que era solamente el comienzo –no solamente de nuestro trabajo contra Urban Shield, sino en la cimentación de sinergia entre movimientos contra la guerra, el militarismo, la violencia policial y a favor de la autodeterminación de todas las comunidades en todo el mundo. Como dijo la coalición Stop Urban Shield en la declaración al día siguiente:

Sin embargo, los organizadores han afirmado que su trabajo está lejos de terminar. Aunque Oakland no sea sede de la feria y la capacitación, los organizadores no han recibido garantías de que la ciudad retirará su participación completamente, por ejemplo, brindando financiamiento de la ciudad, enviando agencias de la ciudad y ofreciendo lugares de la ciudad para futuros Urban Shields. En palabras de Lara Kiswani del Centro Árabe de Recursos y Organización: “Le decimos no a Urban Shield en cualquier lugar, le decimos no a la militarización en todas partes”.

Urban Shield se ha llevado a cabo en tres lugares: Boston, Massachusetts y el centro de Texas, además de Oakland, California. Además, esta expansión se hace evidente en el claro crecimiento del programa nacional de subvenciones, que brinda a Urban Shield su financiamiento: la Iniciativa Seguridad de Área Urbana (UASI). El programa del Departamento de Seguridad Nacional ofrece más de 500 millones en subvenciones a áreas urbanas de ‘alto riesgo’ en Estados Unidos, y aumentó en cerca de 30 millones solamente el año pasado. UASI ofrece equipo como drones y vehículos blindados, pero sobre todo, capacita a los departamentos de policía y a los equipos de respuesta de emergencia en tácticas de contraterrorismo. Es decir, Urban Shield, el ejemplo más claro y espectacular de exposiciones que impulsan el militarismo dentro de nuestras comunidades, tiene programas que funcionan en docenas de ciudades en todo Estados Unidos (39 el año pasado) al igual que sus primos más callados y más ubicuos. Además, el alcance de Urban Shield se siente globalmente, con vendedores destacados como Safariland. Este fabricante clave de armas exporta gas lacrimógeno y otras tecnologías represivas a Brasil, Bahréin y Canadá, por nombrar solamente algunos. Al mismo tiempo, los departamentos de policía de Israel, Grecia y los Emiratos Árabes Unidos compiten en las capacitaciones, adquiriendo e impartiendo estrategias militarizadas. No es raro que estas reuniones con frecuencia sostengan que la siguiente será “más internacional que nunca”.

Es exactamente por eso que nuestros esfuerzos de Stop Urban Shield también se han expandido, para concentrarse en su patrocinador principal –la Iniciativa Seguridad de Área Urbana. Es nuestra opinión que en vez de que las coaliciones entre diferentes comunidades tengan suficiente poder para retirar esta fuerza de sus comunidades, se usen estos recursos para respuesta a la emergencia que determine la comunidad sin que se amplíe el poder de la policía y el ejército. Esto ha surgido en la zona que recibe el mayor monto de fondos de UASI –la Ciudad de Nueva York–178 millones solamente en 2014. La iniciativa de WRL de “Retirar financiamiento al Ejército de [Comisionado] Bratton” ha recibido una respuesta entusiasta en la ciudad, pues Bratton anunció una nueva unidad de contraterrorismo llamada unidades “unidades de respuesta estratégica” a comienzos de este año. El Departamento de Policía de Nueva York no es solamente una fuerza local. Opera en once países afuera de Estados Unidos, que incluyen Yemen, Alemania, Afganistán e Israel para coordinar represión alrededor del mundo.

Como lo dijo Skanda Kadirgamar, integrante de WRL, en una reciente conferencia de prensa de ‘Seguridad más allá de la vigilancia policial’ en la Ciudad de Nueva York:

“Así como necesitamos reinvertir los 1,300 billones de gasto militar anual de Estados Unidos, la Ciudad de Nueva York tiene que asignar recursos para la construcción de comunidades, no para ocuparlas. Que las comunidades digan que el Departamento de Policía de Nueva York ‘ocupa’ sus vecindarios no es una metáfora. Es la experiencia que viven miles de neoyorquinos. El anuncio de Bratton de comienzos de año sobre el Grupo de Respuesta Estratégica, financiado por el Departamento de Seguridad Nacional, solamente destaca ese hecho. Nueva York no necesita ametralladoras ni tácticas contra el terrorismo, sino colegios y servicios de salud. ¡Inviertan en la vida!”

Urban Shield solamente hará más profunda la crisis de la violencia policial y la represión que nuestras comunidades enfrentan. En vez de aumentar la capacidad del Departamento de Policía de Nueva York para penalizar, controlar y matar gente, necesitamos recursos que mantengan a las comunidades prósperas, enteras y libres para florecer. No nos detendremos hasta tener eso. No detenernos significa que sabemos a dónde vamos. Saber qué mundo queremos, y vivirlo en nuestra práctica de resistencia. Saber que debemos transformar la cultura de represión y miedo que nos rodea en culturas de cuidados, apoyo y solidaridad. No detenernos significa iniciar algo radical que podríamos llamar no violencia revolucionaria.