Marikana: Causa y Efectos

Mlu Dywili

El 6 de agosto de 2012, Sudáfrica amaneció con una gran tragedia: se había informado de que la policía había matado a disparos 34 trabajadores de Lonmin durante una manifestación en Marikana. Los operadores de las perforadoras de la mina de platino de Lonmin estaban protestando contra los bajos salarios y, al igual que en Kiev, el estado respondió con gran violencia que acabó con la vida de sus propios ciudadanos. Si bien es cierto que los trabajadores también hicieron uso de la violencia, en el momento del tiroteo habían anunciado que entregarían las armas si los propietarios de la mina estaban dispuestos a conversar. Este suceso se ha considerado como un punto de inflexión en la historia de la Sudáfrica democrática. A diferencia de las masacres de Sharpeville y Soweto, el asesinato de mineros en huelga en Marikana lo llevó a cabo un gobierno elegido democráticamente.

El papel de las empresas involucradas

Lonmin Plc (S.A.) es una empresa minera británica cuya base operativa se encuentra en Johannesburgo. Marikana es la mina más grande de Sudáfrica. Tras 15 meses desde la matanza, los directivos de Lonmin, que cuenta con altos cargos de la Iglesia de Inglaterra y varios municipios británicos entre sus accionistas, aún no han sido llamados a comparecer ante la comisión oficial de investigación sobre la masacre. Las pruebas examinadas por la Oficina de Periodismo de Investigación (Bureau of Investigative Journalism) plantean nuevas preguntas, que pueden causar un daño en potencia, sobre la relación entre Lonmin, la empresa para la que trabajaban los huelguistas, la policía y el gobierno. Estas pruebas indican que se mantuvieron reuniones entre la policía y representantes de los propietarios de la mina durante los días clave previos a la matanza.

Lonmin proviene de la empresa minera Lonrho, la cual era propietaria del diario británico the Observer entre 1981 y 1983. En 1999, Lonrho adquirió el nombre de Lonmin. En 2013, esta empresa anunció sus resultados anuales, con un récord en beneficios y un incremento en la producción obtenidos durante aquel año.

La comunidad internacional puso su atención en Lonmin cuando aquella semana de huelga llegó a su sangriento clímax. Nada parece indicar que tanto la policía como los oficiales de Lonmin tenían la intención de que se produjese ningún tiroteo aquel día. Sin embargo, las pruebas señalan que el 14 de agosto, tan solo dos días antes de la masacre, la directiva de la empresa y la policía acordaron que habría que poner fin a la huelga de una manera contundente. (fuente: Bureau of Investigative Journalism).

 

El impacto de Marikana

La economía

La minería es un importante sector en la economía sudafricana. Según informes, en 2012 aportó 21.000 millones de dólares, el 5,5 % del PIB y el 38 % de las exportaciones del país.

Un memorándum interno redactado por oficiales de Lonmin muestra que en el mes de julio la empresa era consciente de que estaba pagando a los operadores de perforadoras menos que otras empresas. Fue entonces cuando el comité ejecutivo aprobó la decisión de iniciar las negociaciones directamente con los trabajadores en vez de a través de los sindicatos.

Algunos de los mineros provienen de países vecinos, como Lesoto. Los hombres lesotenses son conocidos como no violentos en sus relaciones con las mujeres, pero últimamente se ha informado de que los niveles de violencia contra la mujer han incrementado en Lesoto, lo cual se ha atribuido al impacto negativo del sistema en el cual los mineros se encuentran. Estos hombres entran felices en las minas y salen furiosos. La violencia se cuece en las minas, que se han convertido no solamente en una fuente de capital, sino también en instituciones de la violencia en las que se transgreden los derechos humanos. Fue esa transgresión la que condujo a la furia, que produjo un estallido de violencia. Lerato Mbele escribió que “Esta tragedia dejado a la economía más próspera de África con ansias de que se restauren la paz y el equilibrio”.

La mujer

Explotación sexual, abuso físico, prostitución forzada (que posiblemente lleve a la transmisión de ETS como el VIH/SIDA y finalmente a la muerte): estas dificultades no solo afectan a las mujeres dentro o fuera de las minas, sino también en áreas rurales y más allá de las fronteras de Sudáfrica. Ellas se vieron expuestas a la pobreza porque el dinero se gasta en relaciones fuera del matrimonio y en ETS por la poligamia (según el dinero que tiene el hombre en el bolsillo; la idea es que a más dinero, más mujeres).

Uno de los problemas estructurales en las minas es el hecho de que los jefes de la industria minera no ofrecen alojamiento para las familias y tampoco contratan mano de obra local.

La mano de obra inmigrante

El actual sistema de mano de obra inmigrante en Sudáfrica es una olla a presión de furia y violencia que conduce violencia más intensa, lo que provocó el incidente de Marika. La pregunta es, si nada cambia, ¿cuántos otras Marikanas hemos de esperar?”

Mlu Dywili ha sido un activista político y profesor de instituto con un título universitario y un curso complementario por la University of the Western Cape, mediador comunitario, educador de ABET, pacifista con un máster en Transformación y Administración de Conflictos por la Nelson Mandela Metropolitan University y cuyas destrezas destacan en el área de la investigación social, talleres de formación, docencia y Procesos de Participación Pública en la Comunidad. Actualmente realiza prácticas en la organización War Resisters’ International (WRI) en Londres, Reino Unido.