Lecciones de la primavera árabe

El fusil roto, Diciembre 2013

Manifestantes libios durante una manifestación en el mes de mayo en la capital, Trípoli. Foto: Mahmud TurkiaManifestantes libios durante una manifestación en el mes de mayo en la capital, Trípoli. Foto: Mahmud TurkiaLos levantamientos populares no armados en el mundo árabe a principios de 2011 pillaron al mundo por sorpresa, tanto porque la mayoría de los observadores no esperaban que una demanda de derechos humanos y elecciones democráticas fueran a ser tan importantes en los Estados árabes , y porque no esperaban que las protestas masivas fueran a ser mayoritariamente desarmadas . Sin embargo, en retrospectiva, hay muchas razones por las que inicialmente la "primavera árabe" adoptó las formas que tuvo en Túnez, Egipto, Bahrein, Siria, Libia y otros estados. Además, como los estudiosos de la resistencia civil no violenta señalaron , en los primeros meses, los movimientos más significativos mostraron algunas de las características clásicas de esa resistencia. A más largo plazo, sin embargo, muchos de los movimientos no han cumplido con sus promesas iniciales, superados por la guerra civil (como sucedió rápidamente en Libia y más gradualmente en Siria), o han fallado en la consecución de sus promesas iniciales de democracia - sobre todo en Egipto. Las impresionantes protestas en la "plaza de la Perla” en Bahrein fueron aplastadas con bastante rapidez, y las apuestas preventivas de los gobernantes de Marruecos y Jordania de hacer reformas para satisfacer las demandas del público hasta ahora sólo han diluido el poder real . Este artículo se refiere brevemente a los puntos señalados anteriormente, y luego plantea algunos interrogantes sobre el futuro.

Por qué era probable que el levantamiento árabe sucediera

Los factores internos fueron importantes en el desencadenamiento de los levantamientos, por ejemplo, el creciente número de jóvenes bien educados, combinado con condiciones económicas restrictivas, y el creciente odio contra la corrupción y la represión gubernamental. Pero los factores globales son especialmente relevantes tanto en las demandas de mayor democracia como en la elección inicial de métodos fundamentalmente no violentos. Desde la década de 1980 ha habido un gran aumento en el número de estados de todo el mundo que adoptan formas de democracia electoral, a menudo en respuesta a levantamientos populares, además de presiones internacionales. Incluso los regímenes autoritarios se derivan cada vez más de la legitimidad de elecciones supuestamente libres, y hay muchos ejemplos de respuesta popular desde 2000 (por ejemplo, en el África Subsahariana y los ex estados soviéticos) que han protestado contra elecciones amañadas. El concepto y la estrategia de la resistencia no violenta también han sido promovidas ampliamente por algunos individuos y grupos de activistas. Algunos activistas en Egipto, por ejemplo, aprendieron de las acampadas que se opusieron a las elecciones fraudulentas en Ucrania en diciembre de 2004, y habían leído los escritos de Gene Sharp. Los activistas árabes también pueden haber sintonizado con el significativo (aunque parcial) papel de la resistencia desarmada en la lucha palestina, y con el Movimiento Verde en Irán de 2009-10. El papel de Internet en la difusión de las noticias que permite una rápida organización de las protestas, ha sido muy significativo y está bien documentado, sobre todo en el caso de Egipto.

¿Cuánto se ajustaron los levantamientos iniciales a la estrategia noviolenta?

Los levantamientos árabes, que comenzaron en Túnez y después en Egipto, no eran estrictamente no violentos, pero los métodos utilizados de huelgas, desobediencia civil y en particular, la ocupación de espacios simbólicos clave y manifestaciones masivas eran típicos de la resistencia no violenta, y muchas de las manifestaciones reflejaban un espíritu de auto-disciplina, de amistad mutua y cooperación entre diversos sectores de la sociedad urbana. Las mujeres eran muy prominentes, los estudiantes y los intelectuales se mezclaron con obreros y artesanos, y en la plaza Tahrir en febrero de 2011 los cristianos coptos eran bienvenidos junto a los musulmanes. Incluso en Siria, donde el régimen se basaba en el apoyo de las minorías religiosas - en particular alauitas, pero también drusos y cristianos - los manifestantes no violentos intentaron en sus consignas y símbolos crear vínculos entre confesiones religiosas (Bartkowski y Kahf, septiembre 2013). El despliegue de los levantamientos también logró inicialmente un objetivo clave de la estrategia de la resistencia no violenta: la negativa de los servicios de seguridad a poner en práctica una ofensiva (Túnez y Egipto) y las deserciones de miembros de las fuerzas armadas (Nepstad , 2011).

Pero pronto quedó claro que las divisiones religiosas y políticas socavarían las perspectivas de una transición suave a un régimen más democrático. Incluso en Túnez, el primer y más exitoso movimiento para el cambio de régimen, las tensiones entre los grupos liberales más seculares y los islamistas en busca de un estado más islámico, han creado problemas para la nueva "democracia". En Egipto, la falta de acuerdo entre los grupos de la oposición secular y su profunda división con la Hermandad Musulmana (junto con las acciones inconstitucionales del presidente electo Morsi) han demostrado ser desastrosas, abriendo el camino en el 2013 a una reafirmación del gobierno militar de facto. La negativa de los militares egipcios para aplastar la sublevación 2011 y salvar a Mubarak, ambigua en su momento, ahora sugiere un compromiso a largo plazo para mantener el control militar subyacente del régimen a través de ajustes tácticos.

Las deserciones de sectores de las fuerzas armadas antes del levantamiento que habían desarrollado una unidad social suficiente y capacidad para un cambio no violento condujeron a la guerra civil en Libia y la intervención militar occidental. En Siria los soldados comenzaron a huir y pasarse a los rebeldes – con riesgo de ejecución, pero Nepstad en escritos de 2011 argumentó que debido a que sólo una proporción muy pequeña de los militares habían desertado, Assad fue capaz de bloquear el levantamiento. Algunos oficiales y soldados que cambiaron de bando formaron el Ejército Sirio Libre, que con el tiempo ha convertido el conflicto en una lucha armada, y la intransigencia del régimen de Assad y su reclutamiento de combatientes de Hezbolá desde el Líbano, crearon las condiciones para que fuerzas externas convirtieran el conflicto en una guerra destructiva entre extremistas despiadados. Por ahora la mayoría de los observadores han olvidado los meses de valientes protestas desarmadas en 2011 y no están al tanto de las continuas protestas de los opositores no violentos, y el destino de Siria parece depender de las potencias extanjeras (Irán y Rusia respaldan Assad, y Occidente apoya a la oposición moderada).

Perspectivas de futuro

Irónicamente, aquellos movimientos que sufrieron una derrota inicial o no pudieron ganar impulso ahora pueden tener mejores perspectivas que algunos que derrocaron a sus dictadores. Aunque el gobierno de Bahrein, respaldado por el gobierno reaccionario de Arabia Saudita, rápidamente aplastó la revuelta, las protestas continúan allí incluyendo celebraciones del aniversario de la sublevación en 2012 y 2013, y ha habido algunos indicios de posibles concesiones del régimen. Ni las relaciones de poder internacionales ni regionales han sido útiles para los ciudadanos de Bahrein, ya que los EE.UU. tienen una gran base naval allí y dan más importancia a sus intereses estratégicos que a su proclamado ideal de democracia en este contexto. Sin embargo, los factores que alentaron los levantamientos de 2011 siguen creando un contexto de mayor presión popular, no sólo en Bahrein, sino también en Jordania y Marruecos, donde continúan las protestas por motivos políticos y socio-económicos.

Desafortunadamente, los efectos colaterales de Libia - que sigue siendo políticamente muy inestable y que está exportando extremismo islámico a Túnez - y las perspectivas aún más preocupante de desintegración de Siria, no son un buen augurio para el futuro de las democracias pacíficas en la región. A comienzos de 2011, las masivas manifestaciones pacíficas populares y sus peticiones de mayor libertad política, de elecciones democráticas y de rendición de cuentas de los gobiernos tomaron la iniciativa separados de los jihadistas violentos que apuestan por un futuro islámico autoritario. Los combates en Siria ha traído a Al Qaeda y grupos similares de nuevo al escenario político. Como resultado se ha agudizado la necesidad de soluciones creativas y no violentas, sobre todo en Egipto.

April Carter
Traducción: Pedro Ballesteros

Bibliografía

Maciej Bartkowski and Mohja Kahf, 'The Syrian Resistance: a Tale of two Struggles', openDemocracy, 23 and 24 September 2013

Sharon Erickson Nepstad, 'Nonviolent Resistance in the Arab Spring: The Critical Role of Military-Opposition Alliances', Swiss Political Science Review, 2011, 17(4): 485-91.