Reseña: Insumisión. Una forma de vida

Eva Aneiros

Insumisión. Una forma de vidaInsumisión. Una forma de vidaEn 1989, Enrique, el hijo de Charo, le anuncia que no se va a presentar a filas cuando le llamen. Le explica que “era contrario a la guerra y a todas las estructuras que la hacían posible y por tanto se negaba a aprender el manejo de las armas y a realizar cualquier tipo de servicio al ejército”. Acababa de comenzar la campaña de Insumisión y Enrique había decidido formar parte de la que llegaría a ser una movilización histórica, aunque entonces nadie pudiera imaginarlo. Esta postura a Charo le pareció de lo más razonable, pero le costaba creer que eso le pudiera costar a su hijo más de dos años de cárcel, hasta que un día se presentó la Policía Militar en su casa y se llevó a su hijo a la cárcel militar de Alcalá de Henares. A partir de ahí comenzó la historia insumisa de Charo.

En Insumisión. Una forma de vida (Madrid: Asamblea Antimilitarista de Madrid, 2012)
Charo (Rosario Domínguez) cuenta su historia como madre que decidió que si los militares se llevaban a su hijo, entonces iban a saber quién era ella. Cuenta cómo un grupo de padres, pero sobre todo madres, se unieron para apoyarse, para apoyar a sus hijos y aprender a entenderles. Por el grupo de madres de insumisos pasaron decenas de madres, unas estuvieron solo mientras duró el proceso judicial de sus hijos, otra estuvieron durante toda la campaña de Insumisión y fueron madres para todos los insumisos, visitando en la cárcel a los que eran de otra ciudad y no tenían familia cerca, acogiendo en su casa a jóvenes que acudían a las asambleas estatales del Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC), manifestándose con ellos, yendo a los juicios, etc.

El libro nos desvela cómo la autora se fue transformando de ser “sumisa y buena chica” en “insumisa y desobediente”. Cómo aprendió a desobedecer y cuestionar. Pero este libro también hace un recorrido por toda la campaña de Insumisión con recortes de prensa, datos históricos y sobre todo muchas anécdotas personales de sus vivencias con su hijo y con todos los jóvenes pacifistas que esos años andaban por el estado español en pie de paz.