Monsanto y el golpe de estado parlamentario en Paraguay

Pelao Carvallo

Monsanto hizo entrar los transgénicos en Paraguay como suele hacer en otros lugares: de contrabando. Y de contrabando impuso la soja transgénica, y luego logró mediante un poderoso aparato de lobby que se legalizara. Y la soja trajo consigo el glifosato, las fumigaciones aéreas y terrestres y con ese venenoso plaguicida llegaron enfermedades, contaminación, malformaciones y muertes. Luego llegó también el golpe de estado parlamentario realizado en gran medida por los agentes parlamentarios de Monsanto en Paraguay.

A un mes y medio del golpe de estado Parlamentario en Paraguay, el presidente de facto Federico Franco, violando la propia legislación medioambiental paraguaya, aprobó mediante decreto presidencial el uso de maíz transgénico. Junto con esto, y durante el mes de septiembre, se aprobó también por procedimientos presidenciales irregulares la "liberación" de las semillas transgénicas de maíz y algodón.

La obra del lobby de Monsanto, después del golpe de estado parlamentario, no tuvo más obstáculos que enfrentar, alcanzando al despacho presidencial quien ha defendido públicamente, incluso a los gritos, a las semillas transgénicas. Estas "liberaciones" siguen vigentes hoy, pese a las protestas y demandas de ambientalistas, pequeños y medianos campesinos y pueblos indígenas entre otros.

Los principales gestores del golpe de estado parlamentario, los partidos que dominan el Congreso Nacional, mantienen desde hace mucho tiempo una estrecha relación con las empresas transnacionales de agricultura, esto debido a que esos partidos representan y están compuestos en buena parte por empresarios agrícolas que vienen haciendo uso, ilegalmente, de semillas transgénicas desde hace tiempo.

Los cultivos transgénicos impulsados por el gobierno de facto traerán como consecuencia el uso masivo de pesticidas, en especial el glifosato, del cual el pueblo paraguayo tiene una amarga experiencia ya, por los perjuicios (muertes incluso) que su uso ha traído, afectando principalmente a los pueblos indígenas y a las familias de agricultores pequeños y medianos.

Estos perjuicios fueron expuestos mediante estudios científicos realizados en el Hospital Regional de Encarnación, que mostró una prevalencia de casos de malformaciones congénitas, en embarazadas que vivían a menos de  mil metros de áreas de fumigación de pesticidas y también en cuyos hogares se almacenaban agrotóxicos. La investigación de la pediatra Stela Benítez Leite señaló que las malformaciones aumentaban su frecuencia si vivian "a menos de un kilómetro" de los campos de soja, o si no contaban con protección cuando debían asistir a los campos fumigados. La investigación fue realizada los años 2006 y 2007 y publicada en la revista científica de la Asociación Americana de Pediatría. Los resultados de la investigación demuestra que al menos del 40% de las embarazadas expuestas al glifosato parieron hijos con malformaciones congénitas.

Ya durante el gobierno de Lugo, antes del golpe de estado, el sector derechista del gobierno, a cargo del Ministerio de Agricultura y Ganadería, había intentado liberar ilegalmente la semilla de algodón transgénico Bollgard BT de Monsanto. Las protestas de organizaciones campesinas y medioambientales permitieron que el Servicio de Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas, SENAVE, no inscribiera esa semilla en los registros que hacen posible su uso.

Desde ese momento, Monsanto inició una agresiva campaña para impulsar el uso de semillas transgénicas, mediante las asociaciones gremiales de empresarios y los medios masivos de comunicación estrechamente ligados a estos y al mismo tiempo para provocar la caída de quienes, en el gobierno, habían frenado la entrada legal de las semillas transgénicas. La entrada ilegal (mediante el contrabando de semillas) no tiene freno alguno.

La campaña mediática estuvo articulada por el Grupo Zuccolillo, cuyo principal accionista es Aldo Zuccolillo, propietario del diario ABC Color, de derecha y el más importante del país, hasta antes del golpe de estado del 15-22 de junio. Zuccolillo es también directivo de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP. Grupo Zuccolillo se enlaza con Monsanto a través de su situación como socio principal en Paraguay de Cargill, que es una de las transnacionales más grandes del agronegocio en el mundo. Cargill construyó uno de los puertos graneleros más grandes del Paraguay, Puerto Unión, sobre el Río Paraguay, en el área metropolitana de Asunción sin habérsele condicionado de ninguna manera para resguardar las aguas del río, de las que se abastece la ciudad para convertirlas en potables.

También los empresarios agrícolas y el ministro derechista de agricultura de la época hicieron parte de esta campaña. Campaña que acabó el día que se depuso al gobierno de Fernando Lugo y el vicepresidente Federico Franco, empresario liberal de derecha asumió la presidencia. La campaña había tenido éxito, un lobbysta de las semillas transgénicas había llegado al poder.

Pelao Carvallo