¡No permitiremos que la industria del armamento nos haga callar!

Kristina Johansson y Martin Smedjeback

El 29 de octubre de 2012 dos pacifistas de la red antimilitarista sueca Ofog se presentaron ante el tribunal local de Malmö. La empresa de armamento Aimpoint les reclama 40.000 euros en daños.

En 2008, Ofog celebró una concentración en el exterior de sede de Aimpoint en Malmö. Los dos activistas treparon la valla y saltaron al interior de los terrenos de la empresa para mostrar su oposición a las exportaciones de armas suecas. La policía los detuvo tranquila y rápidamente al otro lado de la valla. Aimpoint decidió cerrar su producción de ese día debido a la protesta, y ahora reclaman que los activistas paguen los costes causados por la pérdida de producción y la seguridad. Creemos que esto es una forma de intimidar a los activistas para que se callen.

"Las exigencias de Aimpoint son profundamente inmorales y buscan silenciar las críticas de los activistas contra Aimpoint", dice el abogado de la defensa, Magnus Lundh.

Aimpoint fabrica miras telescópicas láser, más de 400.000 de las cuales han sido vendidas para uso militar. Han vendido al ejército de EEUU, que las ha usado en Iraq y Afganistán, y a Arabia Saudí, que las usa en la represión de su propia población. Sólo podemos imaginar cuánta gente ha sufrido debido a las armas producidas en Aimpoint. Lo que sí sabemos es que los negocios de Aimpoint son parte de la cínicas y siempre crecientes exportaciones armamentísticas de Suecia.

Suecia es ampliamente conocida como país neutral y voz a favor de la paz. Ha logrado con éxito esconder el hecho de que es el mayor exportador de armas per cápita de todo el mundo. En los últimos 10 años las exportaciones de armas se incrementaron en un 350%, y entre los clientes se encuentran países en guerra y dictaduras. Es menos conocido que las empresas suecas y el gobierno intentan silenciar la oposición con el miedo. El caso de los activistas de Ofog es un claro ejemplo de esta táctica. A estas dos personas que saltaron la valla se les está haciendo responsables de la decisión de la empresa de interrumpir la producción durante un día, lo cual es absurdo en sí mismo. Visto en perspectiva, el caso también es importante para el sistema judicial sueco, pues podría tener graves consecuencias para valores como la libertad y la democracia.

El gobierno sueco y su industria de armamento son los verdaderos criminales. Suecia exporta armas a países que violan los derechos humanos, así como a países implicados en conflictos armados, violando así
sus propias directrices parlamentarias, que se supone que restringen las exportaciones de armas.

La sentencia será dictada el 26 de noviembre y el proceso podría seguir si el Tribunal Supremo acepta un recurso. Podéis ayudarnos difundiendo la información sobre lo que pasa en Suecia en general, y sobre este juicio en particular. Veintidós personas que han recibido el Premio Right Livelihood ya han firmado una petición en apoyo a los dos activistas. Os animamos a todo el mundo a participar en detener las exportaciones de armas suecas. ¡Nos nos callarán!

http://www.ofog.org/english
http://www.warstartshere.com/en