Birmania: la lucha contra el militarismo

Michael Beer

Un militarismo fuera de control. Paro masivo, sueldos de miseria y una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres. La corrupción y la inflación incontrolables y un creciendo analfabetismo.

Violaciones de los derechos humanos están al orden del día: encarcelamientos sin cargos, tortura, violación y otras formas de violencia. Todo esto sucede en gran parte porque no existe otra ley que los arbitrarios decretos y las acciones de los militares.

Cada general actúa como un "señor de la guerra" en su región. Trabajos forzados son algo bastante común. La conscripción al servicio militar es general pero los ricos simplemente pagan para librarse. El SIDA esta fuera de control y afecta ya a 300.000 personas.

En Birmania existe una guerra civil que empezó en 1.949. Muchas minorías étnicas han emprendido la lucha armada pero muchas de estas luchas armadas no son democráticas y están lideradas por un señor de la guerra; muchas han fracasado.

La noviolencia, por otra parte, también tiene su arraigo en Birmania. A principios de este siglo el monje U Ottama encendió ánimo de los campesin@s exigiendo a los Ingleses de abandonar el país; y mas cercano en el tiempo Aung San Suu Kyi ha liderado una campaña noviolenta para acabar con el regimen militar.

En 1988 milliones de personas, incluídas todas las minorías étnicas, mujeres, el primer grupo de homosexuales que había salido a la luz pública y soldados participaron en una campaña para acabar con el regimen de partido único y toda una sucesión de dictadores dimitieron. Esta rebelión del poder civil ha cambiado a Birmania para siempre. Hasta entonces había sido un país aislado y bajo un regimen de un solo partido. Debido a esta rebelión el país se ha abierto hacia el mundo e incluso los militares prometen (sin tomárselo en serio), "una democracia pluripartidista". A pesar de que la rebelión fue aplastada brutalmente matando a tiros a miles de manifestantes, l@s Birmaneses han saboreado lo que significa sentirse libre, organizarse y tener una prensa libre. Todo esto no se les podra negar para siempre.

En 1990 fuí a trabajar con gente de ahí sobre la lucha noviolenta. En los seis años transcurridos no ha habido grandes progresos en el país. Los grupos armados se han rendido casi todos pero les resulta difícil de cambiar a una estrategia noviolenta. Los grupos no armados a lo largo de la frontera han avanzado en el sentido de organizarse para sacar y introducir información. Elaboran también materiales de difusión como revistas y libros sobre noviolencia y desobedencia civil como, por ejemplo, "El Señor de los Monos", una historia antigua sobre monos que consiguieron liberarse de la opresión no colaborando con el jefe de los esclavos.

A lo largo de las fronteras "Nonviolence International" ha organizado docenas de talleres y seminarios sobre noviolencia para cient@s de Birman@s. La lucha noviolenta además ha proporcionado a todos los grupos étnicos una base común para cooperar más estrechamente en su lucha. Colaboradores de entrenamientos como Gene Sharp y Bob Helvey de la Institution Einstein promocionan, como lo más pragmatico y politicamente eficaz, la "no-violencia". Bob Helvey con el método de intercambio de experiencias de ex-soldados con soldados les ha ayudado a ver que la lucha armada está destinada a fracasar y que a lo mejor una estrategia noviolenta puede ser más efectiva. Otros organizadores de talleres como por ejemplo Richard Deats de la sección estadounidense de Fellowship of Reconciliation y líderes birman@s como Aung San Suu Kyi proporcionan las bases argumentales para que la gente vea el camino de la noviolencia como el más adecuado en seguir.

En 1995, Noviolencia Internacional organizó una serie de seminarios para los exiliad@s en India sobre como desafiar politicamente desde el exilio. Esto resultó en la primera coalición India-Birmana, el Comité para la Acción Noviolenta en Birmania.

Hay un continuo movimiento de acciones políticas en Birmania. En septiembre estudiantes se manifestaron contra la brutalidad ejercida por la policía. En agosto los/las trabajadores de una fábrica gubernamental de wagones de tren fueron a la huelga para mejoras salariales. Aung San Suu Kyi y su Liga Nacional por la Democracia continuan desafiando al regimen con pequeños pasos. Sin embargo, y a pesar del hecho que la gente odia a los militares no existe un movimiento pacifista definido.

Noviolencia Internacional está hablando con birman@s interesad@s sobre una campaña educativa para lograr una Birmania sin ejército.
Traducción: KEM-MOC
Michael Beer trabaja como organizador para Noviolencia Internacional, PO Box 39127, Friendship Station NW, Washington DC 20016, EE.UU.