Reply to comment

Reducciones de Tierras, Militarismo y Reivindicaciones territoriales del pueblo Mapuche

Para comprender lo que acontece en el siglo XXI en el sur de Chile, en lo referido a las contradicciones, conflictos, relación con los pueblos originarios, particularidades e intereses, es necesario remontarse a una historia teñida de sangre.

El pueblo Mapuche, Mapu= Tierra Che= Gente, a habitado las tierras del sur por más de 12.000 años. Sin embargo, es a partir del siglo XV que se comienzan a librar las primeras batallas con el imperio Inca, quienes buscaban su expansión desde norte. A raíz de ello, el pueblo mapuche comienza una preparación y perfeccionamiento en las técnicas de defensa, que es combinada con una enriquecedora cultura, respetuosa de la naturaleza. La mapu, el medio ambiente, sus tradiciones, ritos, ceremonias, son hoy en día fuente de inspiración en una sociedad carente de valores e in-humanizada.
Sin embargo, para comprender la perdida de terrenos, y el desplazamiento sufrido por el pueblo mapuche, debemos remontarnos al siglo XVI. Es en 1536 año en que llegan en busca de riquezas los conquistadores españoles, capitaneados por Pedro de Valdivia, quien logra avanzar hasta la zona central, donde se encuentra con la resistencia Mapuche. Dando paso a la llamada “Guerra de Arauco”, que se extiende hasta la independencia de la corona española, por parte del Estado chileno en 1810.
La frontera en ese entonces la marcaba el rio Biobío, donde los españoles tras varios tratados, reconocieron a la Nación Mapuche como un territorio Independiente. Las tierras y el mapuche jamás fueron conquistados por los españoles, y el reconocimiento de estos como territorio autónomo se refleja en el tratado de Negrete en 1803.

Por otra parte, la república de Chile cuando firma su independencia, nace territorialmente al norte del rio Biobío, producto del asentamiento español mestizado durante años de conquista. Y Aprovecha además, la ola independentista de los pueblos coloniales Americanos, que tras duras batallas declaraban su soberanía a la corona española de Felipe III.

Durante las primeras décadas la joven nación no intervino a gran escala sobre el territorio Mapuche, aunque justo a mediados de siglo se decretó una ley señalando que el mapuche ahora era un Chileno, además se crea la provincia de Arauco sin ser conquistada 100%. La constante era el comercio en la frontera, engaños al Mapuche para usurparles tierras; sin embargo, la crisis económica del norte, más un levantamiento Indígena que buscaba la recuperación de tierras en las cercanías de la frontera, hacen que en 1866 comience la llamada “Ocupación Militar de la Araucanía” , esto fue una verdadera masacre contra el mapuche, se les redujeron las tierras a un 5% de su total, se fundaron ciudades, fuertes, regimientos estables que perpetuarían el etnocidio por parte del Estado-chileno, la historia de los vencedores lo llamo “La Pacificación de la Araucanía”.

Antes de estos acontecimientos, el pueblo mapuche, abarcaba sin fronteras las zonas territoriales desde el océano pacifico hasta el atlántico, comprendiendo gran parte del cono sur de America, Wallmapu = todo el territorio mapuche. En ese entonces la cantidad de habitantes se estima en un millón y medio, que tras las constantes guerras se vio afectada, reduciendo ostensiblemente su número.
Luego de esta etapa, comienzan los desplazamientos y reducciones a gran escala en territorio ancestral, se usurpan tierras que luego pasan a manos del Estado, que a su vez las regala o remata a colonos, provenientes en su mayoría de Europa. Por ejemplo los alemanes en el sur, quienes ya desde 1850 se asentaban para comenzar a trabajar de forma más productivas las tierras para el nuevo modelo. Por otra parte, el cristianismo que se imponía desde la colonia comienza a ser inculcado más radicalmente, para opacar la cultura mapuche, su lengua e irlos incorporando poco a poco a la naciente nación Chilena.

Las políticas van transformándose durante el siglo XX, pero sin ningún cambio sustancial al trato vejatorio del dominador, se les entregan títulos de Merced a las Comunidades llamadas también “Reducciones”, que eran aglomeraciones de familias en terrenos que antes les pertenecían, esto con muchas complicaciones y obviamente descontento del mapuche.

Tras la tercera década del siglo se dictan leyes de subdivisión de terrenos, reduciendo aun más el territorio, ya que estas leyes favorecen la división de las tierras enmarcadas dentro de los títulos de Merced, los cuales comienzan a ser enajenados, vendidos muy baratos y robados.

Durante la reforma agraria, entre los años 1960-1971, se logran recuperar tierras (solo las reducidas en los títulos de merced) gracias a las tomas de terrenos y la lucha mapuche permanente; pero llegada la dictadura en 1973, los terrenos recuperados durante la reforma son devueltos a los latifundistas, quedando solo en posesión mapuche un 16% de las tierras recuperadas.

Estas tierras son rematadas gracias a una ley de fomento forestal, propiciada por el dictador Pinochet, quien libra de impuesto a las empresas y vende a precios módicos las tierras para comenzar a explotarlas a través de plantaciones de Pino y Eucaliptus principalmente. Quedando las comunidades rodeadas de bosques que erosionan la tierra, contaminan el agua, causan la deforestación de arboles nativos y de hierbas medicinales, y acaban además con territorios sagrados.

Llegada la democracia en 1990, se puede apreciar una cierta “tranquilidad” aunque el contexto socio-político de chile estaba herido tras 17 años de violaciones a los Derechos Humanos y un gobierno militar que no daba tregua alguna a los movimientos sociales. Las esperanzas de miles de chilenos se depositaban en una “nueva” clase política que se creía haría las cosas distintas. Pese a los aires de esperanza, el desplazamiento a las grandes ciudades continúo y se han convertido en una constante, muchas veces el mapuche debe emigrar a la ciudad en busca de oportunidades, por la falta de tierras, factores económicos, o por influencias de un sistema conductivista. Pero al llegar a la ciudad debe vivir en la periferia, dentro de los status socioeconómicos más bajos, aumentando la diferencia que impone la sociedad de clases tan arraigada en la sociedad chilena.

Sin embargo, tras los 500 años de la llegada del europeo a la Abya-yala, comienza una ola de reivindicación indigenista, que trae consigo a finales del siglo un re-articulamiento del movimiento mapuche autónomo, que al día de hoy se enfrenta con fuerza y con lo que ello implica, comuneros asesinados por parte del estado-policiaco, cotidianos enfrentamientos y allanamientos a las comunidades, es decir, intereses económicos y estatales en constante conflicto con los pobres y marginados de un sistema capitalista genocida con el medio ambiente y sus cohabitantes.

Reflexiones

Resulta sumamente importante poder releer la historia con ojos críticos. La visión occidental, y moderna de vida ha traspasado límites nunca imaginados por el ser humano, llegando a conquistar cada días más los rincones del mundo.

La lucha en el Wallmapu, se viene dando hace siglos, al comienzo el imperio Inca, luego conquistadores españoles impusieron la guerra, ahora es el estado chileno quien libra esta confrontación a través de su militarización obediente a conglomerados y empresas privadas. La historia de nuestro territorio es milenaria, con una cultura originaria riquísima, con un lenguaje propio (el Mapuzungun = El habla de la tierra), con cosmologías y tradiciones que se han pasado de generación en generación de forma oral.

Luego de la ocupación militar de la Araucanía por parte del estado chileno, hace poco más de 120 años, todo el panorama cambia, ya no se reconoce una nación independiente, se dividen las comunidades, comienzan las reducciones significativas de las tierras ancestrales, y se inicia el tiempo de perpetuación de la dominación del capital.

Este es el contexto que aun se sigue dando en estas lejanas regiones del Abya-Yala. El cristianismo y la religión occidental se interiorizó dentro de las reducciones mapuche, haciéndoles negar sus propias divinidades, se les impuso el lenguaje del opresor, se les hizo reconocer a sus verdugos como los héroes emancipadores de la colonia española, en las escuelas el himno nacional chileno es una obligación, cercó sus tierras con miles y miles de hectáreas de Pino y Eucaliptus, para el bien de unas cuantas personas que se enriquecen con el negocio forestal, se le contaminaron las aguas, les instalaron represas que inundaron sus territorios sagrados, se cortaron sus bosques nativos, y se extinguen las hiervas medicinales, entre otros. Hay una guerra de intereses lidiando en nuestra tierra ensangrentada hace siglos, los chilenos de ayer les llamaron salvajes y los chilenos de hoy les llaman terrorista a quienes se levantan. La criminalización a los movimientos sociales autónomos es evidente. El estado no permite que existan organizaciones fuera de su yugo-control, y que las personas se agrupen para retomar la posesión de sus vidas, para recuperar lo que les pertenece.

La ola de emigración, lucha contra la recuperación de las viejas tradiciones, es una batalla entre la cultura occidental y la tradicional, que a veces se fusionan. Las reducciones, como se les llamaron a los zonas donde se ubico a los mapuche tras la conquista chilena, no solo son territoriales más bien son reducciones culturales.

Con el doble discurso de estos 20 años que gobierna la Concertación, y la llegada de su democracia, se ha ocultado y no se ha intentado solucionar de fondo la deuda pendiente del estado chileno con sus pueblos originarios.

Por un lado Chile se jacta de sus avances económicos, pero por otro lado la brecha entre ricos y pobres se mantiene; Por un lado se aprueba, el año 2009, el convenio de pueblos indígenas nº169 de la OIT, que supuestamente hace una reivindicación histórica de los pueblos originarios, reconociéndolos como tal, pero por otro lado, ya son más de 60 los presos políticos mapuche secuestrados en las cárceles chilenas, y ya varios comuneros muertos por la policía en estos últimos años, Alex Lemun, Matías Catrileo, Jaime Mendoza Collio, Johnny Cariqueo, entre muchos otros, quedando estos abusos en la impunidad.

Así se va forjando la realidad local, se vende un país de letreros publicitarios luminosos, tarjetas de crédito, la fantasía de un territorio cimentado bajo la sangre de los oprimidos, nos dicen que chile es el “jaguar de latinoamerica”, pero barre sus problemas internos con represión sistemática y constante, para luego esconderlo bajo la alfombra; hoy aquellos que lucharon contra la dictadura se encuentran “apernados” en los puestos gubernamentales y en las dependencias del estado, dictando normas y leyes para mantener el poder en conveniencia.

La derecha política creo la constitución en dictadura, los famosos Chicago Boys, siguen operando e instaurando cada día sus propuestas neoliberales, creando ilusión en la gente, sin embargo, nada cambia para el Mapuche. Un doble estándar, un racismo ambiental y humano que produce indiferencia y acostumbramiento pasivo en la sociedad.

Las demandas territoriales, que se llevan a cabo durante siglos, son acalladas con una política de agresión metódica, donde la justicia militar y la aplicación de la Ley Antiterrorista, creada en dictadura, desempeñan un rol tan importante como la represión directa a los comuneros ejercida por la policía militarizada de Carabineros asentada en las comunidades.

El estado espera tener todo bajo control, está en un proceso de compra y venta de tierras a latifundistas, que suben su precio y aprovechan las circunstancias para lucrar aun más. Pero con una mano dura y sin medir secuelas, castiga a los mapuche que reivindican sus derechos autónomamente, fomentando un odio hacia la dominación Chilena en niños y niñas, que ven pasadas a llevar sus vidas por la policía ,y la militarización de sus comunidades.

Insensiblemente los gobernantes chilenos pretenden urbanizar al mapuche, siempre lo han querido “civilizar”, amoldar, convertirlo en ciudadano occidental, esa es la batalla que se libera en la actualidad, entre constantes contradicciones. Por otro lado, el mapuche entiende su condición de mapuche cuando tiene tierras, un mapuche sin tierra le falta algo, porque es parte de la tierra, y esta lo hace perdurar en sus costumbres, sus tradiciones, su cosmología, su propia historia y experiencia. Gracias a la resistencia de nuestros antepasados que lucharon por su lugar, hoy el pueblo originario Mapuche continúa vivo, y peleando por su permanencia y supervivencia de la forma más digna y respetuosa con la naturaleza, como siempre se le ha caracterizado, aun si luchar contra los intereses económicos signifique una tarea realmente difícil y agotadora.

Reply

War Resisters' International is currently in maintenance. During this maintenance it is not possible to add or edit content (like comments and pages).