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Editorial

Diego BlancoDiego Blanco

Despues al Día Internacional de la Objeción de Conciencia (15 de mayo), las novedades de los últimos últimos dos meses – que por desgracia han sido sobre todo negativas – nos recuerdan: necesitamos seguir activando nuestros movimientos de objeción de conciencia, y fortaleciendo nuestras redes internacionales de solidaridad.

Los objetores de Conciencia (OCs) siguen afrontando penas de cárcel en muchos países. Los ejemplos recientes incluyen a Onur Erden de Turquía quien ha sido condenado a 10 meses por el cargo de "desertar del servicio militar obligatorio", y Atalia Ben-Abba de Israel quien ha sido encarcelada varias veces por negarse a ser reclutada. En otros países, los Ocs son reclutados ilegalmente por la fuerza, como en el reciente caso de Diego Blanco de Colombia, o son presionados para unirse al ejército, como en otro caso reciente, Netiwit Chotiphatphaisal de Tailandia.

En Grecia, como ha señalado repetidamente la Oficina europea para la objeción de conciencia y la Asociación de objetores de conciencia griegos, prevalecen las violaciones de derechos de los OCs. Esto a pesar de que el derecho a la objeción de conciencia está reconocido formalmente por el gobierno griego. Podéis encontrar más sobre esta problemática práctica del servicio militar alternativo en el recientemente actualizado informe por países del estudio mundial de la IRG sobre conscripción y objeción de conciencia.

Durante estos meses, también hemos visto retrocesos en varios países. El gobierno sueco reintroducirá la conscripción, esta vez incluyendo tanto a mujeres como a hombres. Esto llega siete años después de que la conscripción se aboliera en el país. En Georgia, el Ministerio de Defensa ha reintroducido el servicio militar obligatorio, varios meses después de su abolición por el ministro anterior. En Croacia, funcionarios del gobierno anunciaron sus intenciones de reintroducir el servicio militar, que fue suspendido en 2008.

Mientras tanto no hay progreso en contextos extremos, como Eritrea – tal como fue señalado por el MIR – donde el reclutamiento forzado todavía está ampliamente extendido, y tanto hombres como mujeres son reclutados por tiempo indefinido; o Ruanda -tal como recoge el reciente informe de la IRG y Connection e.V. - donde la deserción sigue siendo la única opción para muchos soldados debido a la falta de vías legales para dejar el ejército. Muchos otros casos problemáticos se recogen en otro informe de la IRG que fue enviado a la Oficina del alto comisionado para los derechos humanos de la ONU en febrero.

Esto no quiere decir que todas las novedades hayan sido negativas. Por ejemplo, el Ministro de Defensa de Taiwán ha anunciado recientemente sus planes de abolir la conscripción en 2018. De todas formas, el panorama general confirma por qué debemos seguir defendiendo ferozmente el derecho a la objeción de conciencia, tanto para activar nuestros movimientos por la paz como para defender los derechos de aquellos que se niegan a coger las armas. Hay varias formas de hacerlo, pero un ejemplo concreto son las alertas OC de la IRG, que es un sistema de alerta por correo electrónico para presionar a las autoridades locales de los sitios donde los Ocs sufren persecución. Suscríbete a nuestro sistema de alerta por correo electrónico, apoya a los Ocs de diferentes países, e infórmanos cuando un OC de tu país/región sufra persecución.

También, en este número vais a leer dos historias inspiradoras de resistencia sacados de los archivos: la objeción de conciencia de los conductores de la línea de tren de West Highland en Escocia durante los tiempos de la guerra de Iraq en 2003, y la resistencia de los antiguos niños soldados maoístas el año pasado quienes no están satisfechos con el Partido comunista de Nepal por deshacerse de ellos durante el proceso de paz.

Y finalmente, por favor os pedimos que nos informéis de cualquiera de vuestras actividades o acciones vía cmoy@wri-irg.org o hannah@wri-irg.org para que podamos compartir vuestras inspiradoras historias en nuestro próximo número.

Semih Sapmaz