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Sudáfrica: El servicio militar obligatorio puede acechar en las alas

Laura Pollecutt

El gobierno del apartheid utilizaba el reclutamiento de varones blancos para aumentar su poderío militar y mantener oprimida a la mayoría de los sudafricanos. El servicio militar obligatorio fue introducido por primera vez en 1967 para varones blancos y los nueve meses de duración iniciales fueron aumentados a un año en 1972. Desde el comienzo hubo oposición y, en 1974 el Consejo de Iglesias de Sudáfrica aprobó una resolución que desafiaba a sus miembros a considerar la posibilidad de convertirse en objetores de conciencia. Ese mismo año, el Sindicato Nacional de Estudiantes Sudafricanos salió en defensa de las iglesias y el gobierno convirtió en delito el fomento de la objeción de conciencia. Esto no impidió que las iglesias continuasen fomentando la objeción de conciencia y rechazasen los intentos del gobierno de convertir dicho fomento en ilegal.

En 1977 el servicio nacional fue aumentado a dos años, tras lo cual el llamamiento a un servicio nacional no-militar se hizo más fuerte – como también lo hizo el llamamiento para asilo político para los resistentes a la guerra y los desertores de las fuerzas armadas del apartheid. A pesar del suicidio de Michael Bevan unas horas antes de tener que presentarse al servicio nacional, se aumentaron las penas para los condenados por no cumplir el servicio militar.

En 1978 el Comité de Resistencia a la Guerra de Sudáfrica (COSAWR en sus siglas en inglés) fue creado en Gran Bretaña y en Sudáfrica se estaba empezando a formar el Grupo de Apoyo al Objetor de Conciencia (COSG). Dicho grupo fue formalizado en una conferencia en julio de 1980. Se ofrecía ayuda a muchos niveles incluyendo el apoyo, asesoramiento y asistencia a los objetores de conciencia y sus familias. Algunos miembros de la organización de mujeres anti-apartheid, conocida como Black Sash, y que también trabajaban en COSG, iniciaron una resolución – que fue aprobada – pidiendo el fin del servicio militar. Aunque era ilegal convencer a los reclutas de no ir al ejército, no lo era pedir el fin del servicio militar obligatorio. La Campaña para Acabar con el Servicio Militar (ECC en sus siglas en inglés) se creó en la conferencia de COSG en 1983 y fue lanzada públicamente en octubre de 1984. Más tarde COSG se afilió a la campaña.

Una espina para el apartheid

La ECC se iba a convertir en una verdadera espina para el gobierno del apartheid que le acusaba de someter a los jóvenes sudafricanos a “la propaganda, sembrar sospechas y la desinformación” de dicha campaña. Los miembros de la ECC eran acosados, detenidos, atacados con gas lacrimógeno y con bombas incendiarias. Sin embargo, en lugar de fomentar el odio y la condena de la ECC, las acciones del gobierno hicieron que se involucrasen más reclutas y se registrasen como objetores. Aunque ECC se vio forzada a renunciar a sus acciones cuando fue prohibida en 1988, junto a otras organizaciones nacionales contra el apartheid (al contrario que aquellas que operaban fuera del país), la ECC levantó esa prohibición por sí misma en 1989 al ignorar la orden de prohibición y continuar con la campaña en contra del servicio militar obligatorio. En febrero de 1990 el Presidente FW de Klerk anunció la liberación de Nelson Mandela y el levantamiento de la proscripción de los partidos políticos. Esto supuso el regreso de los exiliados, negociaciones de paz y las primeras elecciones libres en 1994. El servicio militar obligatorio, así como la ECC, acabaron oficialmente en 1993. El COSG se desvaneció, pero no sin antes emitir fuertes argumentos para que Sudáfrica se pronunciase sobre su posición en cuanto al derecho a no portar armas. Con la disolución de la ECC, se creó la Campaña Ceasefire (Campaña de Alto el Fuego) para continuar promoviendo la desmilitarización, el desarme y la paz en una Sudáfrica nueva.

Aunque la nueva administración asumió el compromiso de crear un ejército voluntario y profesional, los distintos ministros de defensa han sugerido que debería haber un servicio militar, algo que sostenía sobre todo Lindiwe Sisulu que fue ministra entre 2009 y 2012. En mayo de 2010 anunció su intención de reclutar a jóvenes desempleados en un “programa de servicio nacional”. Dijo que esto no supondría la reintroducción del reclutamiento militar. Sin embargo, aunque no fuese obligatorio, ¡sí que sería inevitable!

La ministra Sisulu intentó complacer a ese sector de la población que cree que la criminalidad y las protestas de prestación de servicios tienen su origen en la “falta de disciplina” de la juventud: “Nos gustaría disponer de una temporada en la que podamos llevarnos a vuestros hijos y disciplinarles un poco,” dijo.

Aunque en la actualidad no existe ninguna legislación al respecto en el código de leyes, el ejército está aprovechando el hecho de que millones de jóvenes que han abandonado los estudios no tienen empleo y no tienen oportunidad de continuar estudiando. El Sistema de Desarrollo de Habilidades Militares (MSDS en sus siglas en inglés) es un servicio voluntario de dos años con el objetivo a largo plazo de “mejorar la capacidad de despliegue de la Fuerza de Defensa Nacional de Sudáfrica. Los reclutas tienen que alistarse por un periodo de dos años”.

El análisis de la defensa alienta la “militarización de la democracia de Sudáfrica”

Entre 1996 y 1998, el nuevo gobierno decidió llevar a cabo un análisis de la defensa. Recientemente tuvo a bien realizar de nuevo ese análisis. El Comité encargado fue nombrado por la Ministra Sisulu. Aunque fue relevada de su puesto como Ministra de Defensa en 2012, la influencia de Sisulu asoma en las secciones que recomiendan un servicio nacional. Además de los muchos temas del informe con los que discrepó Ceasefire – ya que creemos que su contenido podría ser una fórmula para la militarización de la democracia en Sudáfrica – estábamos especialmente preocupados por estas propuestas de un servicio nacional.
Llegamos a la conclusión de que el Comité considera evidente la inculcación de una visión militar del mundo en las mentes y las actitudes de los jóvenes como un bien incondicional.
En el Artículo 2, sección 57 del primer borrador se dice que:
“El servicio militar, incluso de duración breve, puede jugar un papel importante y valioso en:

  • a. Ayudar a madurar y socializar a los jóvenes;
  • b. Proporcionar un ambiente estable en el que mejorar la educación de los jóvenes desfavorecidos;
  • c. Ayudar a que los jóvenes de distintas comunidades y sectores sociales desarrollen una cohesión y una conciencia nacional…”

Para conseguir esto, el borrador del informe propone lo siguiente:

  • Establecer un Servicio Nacional de la Juventud (NYS, en inglés) como servicio auxiliar del Departamento de Defensa;
  • La introducción de sistemas de cadetes;
  • El uso de financiación de I+D para atraer a los jóvenes hacia la ingeniería y la ciencia (Artículo 2, sección 63 (b));
  • “Programas de Desarrollo de la Juventud” orientados hacia un servicio específico
  • El uso de estos programas para reclutar para el SANDF (la Fuerza de Defensa Nacional de Sudáfrica).

Ceasefire argumentó que estas propuestas eran especialmente problemáticas y una reminiscencia de la respuesta militar del régimen del apartheid a la “embestida total”. A los jóvenes no se les debería enseñar la violencia ni glorificar la guerra. Nuestra respuesta argumentaba que: “La introducción de juegos de guerra en los colegios a través del sistema de cadetes resultará o necesitará inevitablemente ser obligatorio, y por lo tanto consintiendo el reclutamiento a edades a las cuales los niños no son lo suficientemente maduros como para desafiar al pensamiento militarista y tomar decisiones éticas entre el reclutamiento y la objeción de conciencia. De hecho, en el borrador del informe no hay ningún rechazo al reclutamiento en sí. La única mención que se hace al reclutamiento es un comentario en el Artículo 4, sección 57 culpando a la abolición del reclutamiento del descenso del número de la reserva. El Comité debe no sólo reconsiderar las propuestas mencionadas anteriormente, sino también dejar claro que no debe existir un servicio militar obligatorio ni reclutamiento de ningún tipo.”

La alternativa de los cuerpos de paz

La Campaña Ceasefire recomendó que, en lugar de un servicio militar, el gobierno estableciese unos cuerpos de paz independientes del Departamento de Defensa. Esto permitiría a los jóvenes contribuir al desarrollo y la paz en Sudáfrica y con los países vecinos. Esa sería una manera mucho mejor de inculcar valores constructivos a los jóvenes. Según están las cosas, la propuesta recuerda a la construcción del imperio.

Aunque el Comité aceptó nuestra respuesta, ésta no fue tomada en serio. Sí que tuvieron lugar algunas consultas de puro artificio, pero no se nos dio el tiempo suficiente para dar una presentación. El tercer, y suponemos que último, borrador no ha cambiado esta posición de ninguna manera significantemente positiva.

Veröffentlicht in El fusil roto, Mayo de 2013, No. 96